En este país, desde hace unos años, una ley no es una ley de verdad hasta que el Tribunal Constitucional dice que lo es. O que no lo es, que es lo que se suele pretender cuando se manda un recurso a dicho Tribunal. Para que lo entiendas: el TC es como tu padre, tú le preguntas algo sabiendo que te va a decir que no. Que luego a lo mejor acaba diciendo que sí, pero en principio es que no.
El PP tiene predilección por el Tribunal Constitucional. Le maravilla, le sulivella. Para el gobierno de Mariano Rajoy el Constitucional es como la profe a la que se chivan cada vez que alguien hace algo que a ellos no les gusta, aunque no esté mal hecho. Incluso aunque sea algo que ellos mismos han hecho, como es el caso que nos ocupa.
Hace unos meses el Parlamento de Andalucía aprobó la Ley Integral (no engorda ni nada) para la no discriminación por motivos de identidad de género y el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales. Y se hizo por unanimidad, con los votos de PSOE, IU y… el PP. Sí, hasta el PP votó una ley que protege al colectivo transexual y que es pionera en España (y en el mundo). Los abogados del Parlamento andaluz, que son como los de The Good Wife pero diciendo todo el día «arsa«, «quillo» y «arriquitáun«, no vieron ningún problema en la ley. Todo era perfecto.
El día que se aprobó la ley en Andalucía
Pero antes de la votación el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas mandó un informe diciéndoles que había varios puntos de esa Ley que entraban en conflicto con la Constitución; que es esa cosa que al PP le encanta y que sólo se puede cambiar si Alemania lo pide. Los andaluces leyeron el informe y dijeron que les parecía precioso, que estaba muy bien encuadernado y la tipografía era preciosa; pero que iban a votar igualmente a favor de la ley. Incluso una parlamentaria del PP, Esperanza Oña, decía que iban a votar que sí y que le sentaba fatal (jo tía) que los demás grupos del parlamento pusieran en duda lo que iba a hacer su partido. ¡Cómo se les ocurre dudar del PP en materia de derechos LGTB! ¡Si su recurso de anticonstitucionalidad del Matrimonio Igualitario sólo estuve ocho años esperando a que les dijeran que se fueran a tomar viento!
El PP andaluz, entrando a votar
Pues al final resulta que Doña Oña se va a tener que comer un mojón del tamaño de Arias Cañete porque el Gobierno central acaba de decir que o se ponen de acuerdo para arreglar esos puntos que no gustan en la Moncloa o mandan la ley al Constitucional. En concreto, dice el Gobierno que lo que hay que «negociar» (aunque todos sabemos cómo negocia el PP, que España es su Scattergories) son los puntos que regulan las concesiones de documentación administrativa que refleje la identidad de género manifestada, el reconocimiento del derecho de los menores a utilizar libremente el nombre que hayan elegido o la inclusión en la cartera sanitaria de tratamientos para modular el tono y timbre de voz de las personas transexuales para adecuarlos a su identidad.
Según el Gobierno esas cosas no las deciden las comunidades autónomas,las decide el Gobierno. Que para eso está y alguien les ha votado. No sabemos quién porque luego NADIE VOTA AL PP, pero mira qué mayoría absoluta más lustrosa que tienen.
La Mayoría Absoluta del PP: no a todos les gusta
El problema viene, cómo no, cuando a los parlamentarios andaluces no les hace ni puñetera gracia que una vez aprobada la Ley vengan los de Madrid a decir que esa Ley no vale y tienen que hacerla como a Rajoy y sus santos cojones (por «santos cojones» nos referimos a la Iglesia Católica, claro) le guste más. Y menos aún si el Gobierno central se planta en Andalucía con un grupo de trabajo para «negociar» en una mano y una amenaza de recurrir al Constitucional (controlado por los amigos del PP) en la otra.
Entre el Parlamento andaluz y el Gobierno ya se ha formado un grupo de trabajo, aunque los de IU ya han dicho que no va a servir de nada porque ellos no piensan cambiar ni un punto de la Ley que ya aprobaron. Los del PSOE imaginamos que pedirán a Pedro Sánchez que nos llame en pleno programa para quedar guay. Y los del PP andaluz… Esos ahora mismo están más perdidos que una mariliendre en un cuarto oscuro.
Seguiremos muy atentos a este culebrón que, estando España como está, nos olemos que no va a acabar bien.











