Habrás visto/oído/leído que el pasado viernes, nuestro «amigo» el Papa Francisco, alias el Papa Abracitos, se reunía en La Habana ni más ni menos que con el patriarca ortodoxo ruso Kiril para «establecer lazos y llamar a la unidad del cristianismo», que ya sabes que a los líderes religiosos les encanta ir por ahí pregonando que llevan el amor y la paz, algo que históricamente está más que comprobado. Eso sí, al contrario de lo que pudiera parecer no habían quedado por grindr, sino que lo hicieron con toda la pompa oficial, que por cierto, es bastante travesti. El encuentro se anunció con este comunicado que podría haber sido escrito por la agencia de managament de Mónica Naranjo: «La Santa Sede y el Patriarcado de Moscú tienen el placer de anunciar que, por gracia de Dios, Su Santidad el Papa Francisco y Su Santidad el Patriarca Kiril de Moscú y toda Rusia, se encontrarán el próximo 12 de febrero».

Además, como es normal entre líderes religiosos, en la reunión estaba previsto que el tema central fuera las persecuciones contra los cristianos en Oriente Próximo y África y otras cosillas sin importancia sobre política internacional, porque como todos sabemos, la religión nada tiene que ver con la política. Y si no, preguntadle a los ministros de Rajoy.
Y claro, en cuanto uno se pone a reclamar sus orígenes cristianos sale el tema de siempre: la preocupación por la crisis de valores en la familia, que por supuesto, se han apresurado a definir así en una declaración conjunta: «la familia se basa en el matrimonio, un acto de amor gratuito y fiel entre un hombre y una mujer».
Así que nada nuevo bajo el sol. Bueno sí, que esta vez Su Santidad no ha tenido ningún reparo en mostrarse junto a otra institución igual de homófoba como la iglesia rusa para desde su púlpito despreciar a los millones de familias que hay en el mundo que no se acogen al «modelo cristiano». Y todavía seguimos escuchando que qué Papa tan bueno, qué majo, qué abierto es… Pero oye, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y ahí están las iglesias y los seminarios llenos de homosexuales. Igual es que de puertas para dentro son más «abiertos» ¿No? Lo de la hipocresía lo hablamos otro día.
Fuente | Pinknews









