- El Papa Francisco no tiene problema alguno en apoyar la homofobia de la Iglesia Católica en México. ¡Qué moderneo!
Oh sí, amiga cristiana, tu Papa Francisco ha venido a reformar la Iglesia. A modernizarla. A querernos mucho y a no juzgarnos porque ¿quién es él para juzgar a los gays? Pues es el Papa de Roma. El Papa Abracitos. El jefe de una de las organizaciones que más daño han hecho a la humanidad y que sigue siendo igual de homófoba que siempre.

Hace unas semanas una marcha multitudinaria llenó las calles de México en defensa de la «familia». De su familia, claro. Porque para esas decenas de miles de personas sólo hay una familia, la tradicional, y el resto (que también son tradicionales porque existen desde que el mundo es mundo) son una mierda pinchada en un palo. Yo aún estoy esperando a que un cristiano me explique en qué le afecta que yo pueda casarme con la persona que quiero, pero ya sabemos que ellos no son muy de explicar.

A la manifestación en México hay que sumar las declaraciones homófobas que llevan varios días soltando por todas partes los representantes de la Iglesia Católica en el país, incluyendo a un portavoz del Vaticano que dijo que prohibir las terapias de conversión (lo de «volver» heteros a los gays) es un ataque a su libertad religiosa.
Incluso llegó a decir que prohibir esas terapias pero dar dinero público a las personas trans para que reasignen su sexo es «algo diabólico«.
Pues que sepas, amiga moderna cristiana, que a tu Papa le parece maravilloso todo eso. La manifestación, las terapias de conversión, los insultos y desprecios al colectivo LGTB… Todo. El Papa Abracitos se ha dirigido a sus fans desde el balcón de la Plaza de San Pedro y ha dicho lo siguiente:
«Estoy muy feliz de asociarme con los Obispos de México, apoyando el compromiso de la Iglesia y la sociedad civil en favor de la familia y la vida, que en estos tiempos requiere una especial atención pastoral y cultural en todo el mundo.«
Y añadió:
«Además ofrezco mi oración por el querido pueblo mexicano, para que cese la violencia que en estos días ha golpeado a algunos sacerdotes.«
Imaginamos que se refiere a la polémica campaña de algunas organizaciones a favor del matrimonio igualitario que han comenzado a publicar nombres de sacerdotes gays, mostrando la incongruencia de ser gay y apoyar la homofobia.
Ahora, cristianos del mundo, venid a contarme vuestras milongas..
Fuente| El Universal











