Quince son los ataques que se han sucedido en las últimas semanas en el barrio gay de Dallas. Y cuando decimos «ataques» no nos referimos a un par de insultos y unos gritos. No. Nos referimos a cosas como ésta:
El de la foto es Geoffrey Hubbard, un camarero que trabaja en la zona y que el otro día recibió una brutal paliza mientras intentaban robarle. Geoffrey fue la decimosegunda persona atacada en el barrio de Oak Lawn, y hasta ahora la policía no parecía hacer mucho por evitar la situación.
La excusa oficial del departamento de policía para justificar la poca presencia de agentes en la zona, a pesar de la evidente necesidad de patrullar las calles, era la falta de personal provocada por los recortes de presupuesto. De hecho llegaron a recomendar a los vecinos del barrio que se plantearan pagar de sus bolsillos a policías que no estuvieran de servicio para patrullar las calles.
Un evento organizado en Facebook por la plataforma Citizens for a Safer Oaklawn deja clara la brutalidad de los ataques:
Los supervivientes han sido golpeados con bates, apuñalados con cutters, golpeados con pistolas y con puños metálicos. En muchos de esos ataques se ha utilizado lenguaje homofóbico.«
Hace un par de noches la situación estaba tan descontrolada que finalmente el alcalde de Dallas, un concejal y varios activistas visitaron el barrio y pudieron comprobar que la policía se había puesto las pilas: por fin se veían agentes por las calles y se había declarado un bloqueo de seguridad en el barrio. A pesar de eso desde la plataforma no olvidan que han hecho falta 15 víctimas, un grupo de vigilancia vecinal y varias protestas frente a la comisaría para que el gobierno municipal reaccionara.
Ahora exigen que tanto el gobierno de la ciudad como el departamento de policía y todas las partes implicadas den un paso adelante y reconozcan los problemas que tiene la ciudad en cuestión de seguridad ciudadana. Y de paso recuerdan que no estaría de más que atraparan a los atacantes (que aún no han sido identificados y siguen campando a sus anchas) y apliquen las leyes contra los delitos de odio (aunque, por ahora, sólo uno de los ataques se ha catalogado como ese tipo de delito).
Fuente | EdgeBoston










