Dustin Lance Black ha vuelto a poner su grano de arena para la consolidación y avance de los derechos LGTB. Director, oscarizado guionista (galardonado en 2008 por su guión para Mi nombre es Harvey Milk) y activista gay, Black ha sido el responsable de los tres cortometrajes de la campaña anti bullying que ha respaldado Coca Cola para su difusión en toda Latinoamérica. Uno de ellos titulado El SMS trata el delicado tema desde el prisma de la juventud LGTB.
Después de la buena recepción que tuvo el anuncio que Dustin hizo recientemente para Johnson & Johnson con el fin de promocionar su medicamento Tylenol dentro de la campaña #HowWeFamily en el que se apoyaba la diversidad de familias hetero y LGTB…
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… el reconocido realizador y guionista se sumó entusiasmado a la propuesta plural de Coca Cola y este ha sido el hermoso resultado:
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No han faltado las voces críticas que han acusado a la multinacional de la bebida efervescente de interesarse únicamente por abrir cuota de mercado entre la población LGTB y sumarse la «moda» de respaldar la igualdad de derechos y el respeto que merece dicho sector de la sociedad. Reproches que han merecido una inteligente respuesta por parte de Black:
«Sí, su intención es vender su producto. A mi me guía el propósito de enviar el mensaje de que la diversidad es algo bueno y que las personas LGTB y sus familias merecen respeto y amor. No voy a desaprovechar la oportunidad de dar eco a un mensaje en pro de la igualdad sólo porque ellos aprovechen para vender al tiempo su bebida.»
Silver Bears tomándose un trago en honor a tan acertadas palabras
Aunque la difusión de El SMS está enfocada a los países latinoamericanos, su universalidad nos hace reflexionar sobre una lacra social enquistada en la familia LGTB: el acoso escolar que sufren niños y adolescentes en centros educativos de todo el mundo por razón de su orientación sexual o identidad de género.
La diferente gradación de crueldad física o psicológica que han de afrontar diariamente muchos jóvenes LGTB desemboca en intentos de suicidio con resultado de muerte en demasiados casos y en heridas psicológicas de por vida. Por ello, poco deben importar las razones comerciales de fondo que tenga tal o cual multinacional para apoyar campañas que ayuden a concienciar acerca del respeto hacia el semejante, un igual en derechos y humanidad por muy ajena que te resulte su condición sexual o de género. Lo trascendente es que ese mensaje esencial tenga alcance mundial y deje en muchos la simiente perseguida.
Nuestro James Franco que es muy enrollado se suma al mensaje










