Japón tiene fama de ser un país muy conservador. Y eso, como os podéis suponer, tiene un claro reflejo en todo lo que tiene que ver con los maricones la población LGTB. Y eso es lo que nos cuenta Confesiones de una máscara, novela publicada en 1949 por Yukio Mishima, considerado el autor más importante de la literatura nipona del siglo XX.
Hola, soy Japón, Mr. Mirada sexy de Japón
El protagonista de Confesiones de una máscara, hay quien dice que es su propio autor, nos cuenta que desde pequeño le gustaba ver cómo a los hombres se les notaba la polla el movimiento de aquello que les colgaba. ¡Qué niño tan despierto! Después en el instituto cayó enamorado del cuerpo de uno de sus compañeros de clase, hasta el punto de estar dispuesto a luchar con él para rozarse. De ahí a competir consigo mismo a ver cuántas veces al día se masturbaba tocaba, pues no tenéis más que recordar vuestras propias adolescencias a partir de frases como esta: «El pantalón ceñido de color azul marcaba claramente la parte inferior de su cuerpo, un cuerpo que se cimbreaba libre como un junco y que parecía dirigirse hacia mí. Sentí en mi interior una adoración inexplicable por esos pantalones».
En teoría esta novela es una ficción, pero hay quien dice que tiene mucho de autobiográfico de Mishima, quien toda la vida luchó por no reconocer su homosexualidad. De hecho, Kochan ¡qué nombre! se empeña que en el terreno del amor y la pareja, él tiene que estar con una mujer. Y si no tenía bastante con no reconocer lo que le pone burro le gusta, imaginaros ya en empeñarse con que le gusten el marisco y el pescado las mujeres.
Y luego, claro, ni si ni no.
Pues semejante locura mental mezcla de ganas, angustia y discurso de autoconvencimiento es el contenido de este título atrevido para la época en que se escribió, hace ya casi 70 años. El propio Mishima fue un tipo complicado, nunca reconoció expresamente su homosexualidad, llegó a casarse y con los años le dio por hacer tres sesiones de pesas a la semana, convirtiéndose así en una musculoca un señor que imponía allí donde iba. Al final de sus días, y en un acto de máxima tragedia ¡y drama! Yukio Mishima murió decapitado en una operación organizada por él mismo. Ponía así punto final a una vida en la que escribió 40 novelas, 18 obras de teatro y hasta 20 libros de relatos.
Yukio Mishima como modelo de slips.
Hoy os recomendamos una obra que tiene mucho de tragedia, pero maricones, todavía queda mucha gente por ahí que se empeña en vivir dentro del armario. En estoybailando.com respetamos las decisiones íntimas de cada persona, pero conocer cómo funcionan sus cabezas nos puede ayudar a demostrar que ser LGTB es algo tan natural como que cada mañana el país que primero ve el sol es Japón.
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