Lo del matrimonio igualitario en Colombia ha sido, como no podía ser de otra manera, una telenovela. Al menos ésta ha acabado bien y no con alguna muerte inesperada o una abducción extraterrestre.

Lo cierto es que Colombia ha hecho las cosas un poco al revés porque los políticos colombianos debían estar muy ocupados haciendo otras cosas y se han hecho la picha un lío. Y es que aunque en noviembre de 2015 se aprobó la adopción para las parejas del mismo sexo hasta ahora las parejas homosexuales sólo podían casarse bajo la figura de una especie de matrimonio civil llamado «unión solemne» que se celebrababa ante un juez y que… básicamente era una mierda. Porque colocaba a las parejas homosexuales en mitad de un vacío legal que no estaba bien regulado.
Fue en 2011 cuando la el alto tribunal del país reconoció que las parejas homosexuales son una familia, y por eso la Corte Constitucional le dijo al Congreso que se pusiera las pilas creando la ley que regulara esa situación. Pero el tiempo ha ido pasando y ¡míranos! 2016 y se aprueba ahora, porque como te decía antes los parlamentarios debían estar ocupados haciendo otras cosas y el plazo se les pasaba cada dos por tres.
El problema es que como no había una ley clara que regulara estos matrimonios, cuando una pareja homosexual iba a casarse podía encontrarse con un juez que oficiara un matrimonio civil (en los últimos dos años ha habido unas 50 parejas que han pasado por esa situación) o te podías encontrar con otro juez que simplemente formalizara un contrato que realmente no tenía demasiada validez legal.
Ahora, con seis votos a favor y tres en contra (los en contra usando los mismos argumentos de siempre), la Corte Constitucional de Colombia ha aprobado el matrimonio igualitario; lo que convierte a Colombia en el cuarto país de América latina en legalizarlo (después de Argentina, Brasil y Uruguay) y en el vigésimo segundo (22, rubia) en hacerlo en todo el mundo.
Fuente | El País










