Hace un par de días saltaba la noticia: la policía de Nueva York, junto a agentes del Departamento de Seguridad Nacional, entraban en las oficinas de Rentboy.com en Manhattan, se llevaban un montón de documentación y detenían al CEO de la empresa y a otros seis empleados. Por si esto fuera poco, las cuentas bancarias de la empresa (en las que había algunos cuantos millones de dólares) quedaban congeladas.
Y todo este despliegue más propio de una película de espías viene a cuento de que, según los investigadores federales, la empresa funcionaba como un «burdel online».
A pesar de que la web deja claro que lo único que ofrecen son servicios de compañía (la prostitución es ilegal en Estados Unidos), a Jeffrey Hurant (el jefazo) le acusan de vender espacios de publicidad a prostitutos de lujo para luego cobrar a los usuarios de Rentboy.com una cuota mensual para poder acceder a esos anuncios. Lo que para los investigadores viene a ser, básicamente, un proxeneta online.

La investigación sigue en curso (a saber qué más quieren investigar) pero por ahora cada uno de los acusados se enfrente a condenas de hasta cinco años de prisión por delitos (atención) interestatales e internacionales. Y es que Rentboy.com asegura tener una base de datos con más de 11.000 usuarios en 2.100 ciudades de todo el mundo. Pero el juez ya ha avisado de que los cargos pueden ser mayores, y por lo tanto las penas también.
Evidentemente el eterno debate sobre la legalización de la prostitución ha vuelto a la palestra.Y es que a nadie se le ha escapado que las detenciones ocurren justo en la misma semana en que Amnistía Internacional se ha posicionado a favor de la despenalización de la misma, hecho que ha llevado a que los de siempre pongan el grito en el cielo. Y ponen el grito en el cielo porque, para muchos, la prostitución atenta contra los derechos de las mujeres. Pero ¿y los hombres que se prostituyen? ¿Y la libertad de hacer con tu cuerpo lo que te dé la gana? Bueno, no nos vamos a poner a debatir sobre esto ahora porque hay mucha tela que cortar, pero probablemente la mejor forma de acabar con la explotación sexual sería regularla de forma realista.
Otra cosa que tampoco se le escapa a nadie es lo curioso que resulta que las detenciones ocurran pocos meses después de que algunos tabloides se hicieran eco de las declaraciones de un hombre que aseguraba que Brad Pitt era bisexual y contrataba chicos a través de la página.
En cualquier caso no creemos que nadie pueda acusar a Rentboy.com de explotar sexualmente a nadie, porque los usuarios que ofrecen sus servicios de acompañamiento en la web lo hacen con total libertad. Del mismo modo que, si de ese acompañamiento surge un intercambio de sexo por dinero, lo hacen con total libertad y de forma privada. Pero, según los argumentos de los federales, algunos anuncios ofrecían claramente servicios sexuales y, además, la propia página lo promovía. Y para justificarlo se basan en el hecho de que Hurant utilizaba el alias «thecyberpimp» (el cyber chulo) para gestionar la web y la cuenta de Twitter de la empresa. Curiosamente la cuenta de Twitter es, en parte, lo que ha hecho que el Departamento de Seguridad Nacional se involucre en el caso, porque consideran que dado que la empresa tiene 11.000 seguidores en la red social se encuentran ante un problema de seguridad pública.
Además en la demanda citan a Hurant diciendo que la intención de Rentboy.com es la de «mantener la profesión más antigua del mundo actualizada con las nuevas tecnologías«. A pesar de que en la web se indicaba a los usuarios que está prohibido ofrecer sexo a cambio de dinero una de las fiscales del caso, Kelly Currie, asegura que «Rentboy.com ha intentando presentar una cubierta de legalidad, pero el hecho es que es un burdel online que ha ganado millones de dólares promoviendo la prostitución ilegal«.
La investigación a Hurant y Rentboy.com parece que no es algo nuevo y, según la misma demanda, en los pasados premios Hookies (los premios que la web organiza para premiar a los mejores escorts del planeta) un investigador encubierto preguntó a Hurant cómo comenzaron los premios y él respondió: «¿Alguna vez has tenido sexo con alguien y era tan bueno que tenías que decírselo a alguien? De eso se trata todo esto.» No vemos dónde está el problema en darle un premio a alguien por follar bien, pero bueno.
Hurant, que está en libertad bajo fianza de 350.000 dólares, ha declarado que él está muy tranquilo porque está seguro de que se hará justicia: «Llevamos 20 años haciendo esto. Y no creo que hagamos nada para promover la prostitución. Creo que hacemos cosas buenas para gente buena, y juntamos a buenas personas.«
http://youtu.be/Q4itiJpPyvs
Muchos son los que han salido en defensa de Hurant y el modelo de negocio de Rentboy.com. Michael Lucas, el fundador de Lucas Entertainment, ha publicado un texto en su Facebook explicando que el verdadero problema con el cierre de la página son los miles de jóvenes que se acaban de quedar sin trabajo y los caseros a los que han jodido porque no les podrán pagar el alquiler. Y sí, seguramente conozcas a alguien que está en esa situación. Que aunque esto no te lo van a contar en Las Mañanas de La 1, el drama de Rentboy.com afecta a mucha gente en nuestra comunidad.
Justin Vivian Bond, una de las artistas más influyentes en la comunidad LGTB estadounidense, ha publicado una declración en el New York Times en la que deja clara su postura sobre el tema y que te reproducimos a continuación porque chica, tiene más razón que un santo:
Creo que para muchos en nuestra comunidad esto ha sido como una vuelta a los tiempos en los que la policía hacía redadas en los bares gays en los 50 o los 60. A pesar de la salacidad del lenguaje en la demanda no creo que los cargos se sostengan porque, básicamente, la página ofrecía un foro para que la gente se conociera y realizaran sus propios acuerdos a su aire. Rentboy.com puede ser un nombre provocativo, pero el lenguaje sexy y divertido no es ilegal. Esta invasión de una web de encuentros consentidos que está dirigida por y hacia los miembros de la comunidad LGTB se siente como una auténtica bofetada en la cara tras la gentrificación provocada por las administraciones de Giuliani y Bloomberg, que han forzado a muchos bares gays de Nueva York a echar el cierre provocando que la gente se conozca online en lugar de en persona.
Además, si la gente que se registra en Rentboy.com están intercambiando encuentros sexuales por dinero lo están haciendo bajo sus propias normas, de forma consensuada, y presumiblemente sin ser coaccionados por fuerzas externas más que el hecho de querer ganarse la vida en un difícil clima económico. Los trabajadores del sexo en nuestra cultura necesitan se protegidos, respetados y apaludidos y no acosados y avergonzados.
Por culpa de esta redada miles de trabajadores independientes en todo el planeta no serán capaces de pagar el alquiler este mes y están preocupados por lo que esto significa para su seguridad y su protección legal. Hay un movimiento en marcha y muchas organizaciones creando seminarios sobre derechos laborales esta semana. Esto trata sobre los derechos de los trabajadores, derechos laborales y protecciones igualitarias para todo tipo de trabajadores sin acceso básico a apoyos legales y sanitarios porque se les señala como criminales; o sin acceso al sistema bancario, a una vivienda o a Facebook; en todos los sectores de la industria para adultos, no sólo los escorts. Es un caso de fobia sexual y escarnio público. Pero los trabajadores del sexo son fuertes y tienen organizaciones como el Urban Justice Center o el Sex Workers Outreach Project con las que puedes querer hablar.
Pero sobre todo, siento que este es un ejemplo perfecto de la hipocresía de un gobierno y una cultura patriarcales. A la población queer se le invita a unirse a los sistemas de opresión -como el ejército o el matrimonio- que las personas heterosexuales llevan años apoyando, pero cuando se trata de la libertad de elección sobre qué hacer con nuestros cuerpos, tanto las mujeres como la Comunidad LGTB siguen siendo explotados por el gobierno y los individuos hambrientos de poder con el único propósito de conseguir beneficios económicos y avanzar en sus carreras. Quiero decir ¿es esto realmente un problema de «Seguridad Nacional»? No lo creo. Un hombre gay de Brooklyn que tiene una rimchair no se parece en nada a otro subido a un tren con un AK-47. Se han invertido años y una cantidad desconocida de dinero de la ciudad y de impuestos de los contribuyentes para llevar a cabo una operación encubierta, ¿y a quién se estaba haciendo daño? A nadie.
Fuente | CBS
















