A la tercera vez va la vencida. O a la cuarta. No lo tenemos claro porque las fuentes varían el dato, pero el caso es que Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urias Amparo tampoco han podido casarse este fin de semana en Mexicali (México, claro). Y como os decimos, no es la primera vez que lo intentan.
El pasado sábado todo parecía estar listo para la ceremonia, pero cuando llegaron al Ayuntamiento se encontraron dos cosas: un grupo de católicos protestando contra tal abominación, y con el Ayuntamiento cerrado a cal y canto.
Al abogado de la pareja se le notificó a última hora del sábado que la ceremonia no se llevó a cabo debido a que una tal Angélica González Sánchez formuló una denuncia contra los contrayentes indicando que sufrían locura. Sí. Literal. ¿Cómo te quedas?
Además, dicha individua es quien imparte los cursos prematrimoniales en la localidad, y unos días antes se había negado a expedir el certificado de asistencia a la pareja. Cuando los pobres, sí que habían acudido a aguantar el sermón de la señora. Y por si fuera poco, les acusa de «agresivos e impertinentes». Claro, eso después de que ella se negara a darles el certificado… ¿qué esperaba? ¿Que le dieran las gracias? Para rematar, tuvieron que aguantar que su marido -que también se dedica a dar los mismos cursos- les dijera que esas charlas son sólo para heterosexuales.
De esta guisa aparecieron los católicos en la puerta del Ayuntamiento
Su abogado ha dicho que interpondrán un recurso y Armando Rodriguez Salazar, presidente del Consejo Estatal de la Diversidad Sexual de Baja California y cuyas siglas suponemos que son CEDSBC, ha amenazado con un outing masivo de funcionarios, políticos y sacerdotes. A lo que nosotros decimos yo digo:











