Desde que nos cruzamos con esta noticia toda la historia nos ha parecido extremadamente rara y teníamos claro que había algo que no nos estaban contando, probablemente por decisión del abogado de la familia de Bernardo Albaz, el hombre de 35 años que cayó por la borda del crucero Oasis of the Seas (propiedad de la empresa Royal Caribbean).
Te contábamos el otro día que Bernardo murió tras un altercado presuntamente homófobo a bordo del barco, pero no quedaba claro qué versión podíamos creer. Por un lado el marido y la familia de Bernardo aseguran que no se suicidió y que Bernardo cayó al mar como consecuencia de una confrontación con la tripulación por el presunto trato homófobo recibido por parte de los trabajadores del crucero. Por otro lado la compañía asegura que los miembros de la tripulación acudieron al camarote de Bernardo respondiendo a la llamada de un vecino que se quejaba de una disputa doméstica y que no hubo interacción física con el hombre que saltó por la borda, cayendo a la zona de botes salvavidas y de ahí al mar.
Lo que no entendíamos era cómo Bernardo había acabado cayendo por un balcón que tiene una barandilla lo suficientemente alta como para evitar accidentes, cómo la tripulación de repente podía haber decidido tirarle (¿¿??), ni el motivo por el que Bernardo se aferraba al bote salvavidas para no caer al mar si su intención era suicidarse.
Los detectives que investigan el caso han tenido acceso a una grabación del móvil de Bernardo en el que se ve al hombre, visiblemente afectado, diciéndoles que «Tengo un marido. No soy un pedófilo«. Esa frase confirmaría que a Bernardo y Erik (su marido) algún miembro de la tripulación le había insultado por ser gay. Pero, según confirma la policía, tienen un vídeo en el que se ve cómo Bernardo salta intencionadamente por la borda (aunque ese trozo de la grabación no se ha hecho público) mientras su marido y un tripulante corren para evitarlo. Además tanto la policía como los tripulantes que acudieron al camarote aseguran que todo apuntaba a que sí había habido una pelea entre Bernardo y su marido: «Nuestro personal de seguridad respondió a un aviso de disputa doméstica lo suficientemente ruidosa para ser oída desde varios camarotes alejados. La habitación estaba desordenada y las dos lámparas estaban rotas. Nuestros oficiales interrogaron a los pasajeros de forma separada, como es procedimiento habitual. Los oficiales no estaban en el camarote cuando el pasajero decidió saltar por el balcón.«
Pero tanto Erik como Michael Winkleman (el abogado) aseguran que no hubo disputa doméstica, que los gritos y el desorden en el camarote fueron provocados por el propio Bernardo al volver enfadado tras haber sido insultado en un bar del crucero. Sobre por qué saltó por la borda, Winkleman sigue manteniendo que no fue un suicidio: «Fue un acto de protesta por la forma en que esta pareja gay legalmente casada fue maltratada por Royal Caribbean«. Además asegura que la reacción de Bernardo fue consecuencia del alcohol que le sirvieron de forma irresponsable.











