Artículo escrito por @Otto_Mas
Ya, ya sé que esta página es un dechado de actualidad y de noticias frescas y tal. Lo sé, y así debe ser; por eso me encuentro en el dilema de contar o no esta truculenta y retorcida historia que se remonta a meses atrás sin convertirme en la típica Chivata que llena de noticias de hace una década su bitácora (llamarle blog a eso sería faltar a los blogueros, y servidor está entre esa raza maldita).
Al grano, maricón, que sí lo voy a contar: esta es la historia de una agresión homófoba a dos homosexuales. Como la vida misma.
Por allá por mayo del corriente estaban Jonathan Snipes y su novio Ethan York-Adams, de 32 y 25 años respectivamente, cenando tan ricamente en un restaurante del barrio de Chelsea, en Nueva York, cuando el primero recibió un mensaje en el que le avisaban de una muerte en la familia y se apresuraron a largarse del local. Pero en el camino le tiraron la copa a un maromo calvo y barbudo. Los calvos y barbudos, como todo el mundo sabe, somos son muy malencarados y el tipo, ni corto ni perezoso, les soltó un «maricones blancos« que hizo que Jonathan se le encarase y… cataplún:
Bueno, muy heavy (que la silla era de madera) mucha movida, el agresor se larga, muchas noticias y un vídeo de esos coreanos tan maravillosos en los que reproducen la agresión con su infografía y tal, que es ¡cosa fantástica y tecnológica!
La historia se hace viral y entre que la policía pidió ayuda y la gente es muy chivata (aquí para bien y con razón, no como la otra), se descubre que el agresor era un tal Bayna El-Amin. ¡El no va más! ¡Un musulmán! ¡La maldad hecha carne! ¡Esa gente de ISIS! (Evidentemente es ironía, que os conozco).
Mucho revuelo local y poco más, seguramente porque había vídeo y los testimonios gráficos son muy llamativos. La cosa estaba cantada: un supuesto musulman, un insulto homófobo y una agresión bastante salvaje en vídeo, y la revelación de que el agresor tenía antecedentes por fraude y falsificación, agresión, posesión de drogas…
Pero entonces surgieron a la luz su Instagram y su Facebook:

Que resulta que no sólo era todas aquellas cosas malvadas de musulmán, falsificador, camello, homófobo y agresor, sino que además era parguela, trucha, ciudadano de Sodoma y vecino de Gomorra. Homosexual, vamos, y a punto de casarse con su novio… ¡UPS!

¿Cómo te quedas, querida lectora y, sin embargo, amiga? Pues como los demás: mu-er-ta. Como Carmina Ordóñez, Madame Curie o la muy actual Nefertiti. Muerta y enterrada.
Y, mientras, El-Amin estaba sin detener, desaparecido y seguramente fuera del estado, porque echó patas y puso pies el polvorosa.
Hasta aquí, esta noticia del pasado digna de blogas baratas. Ahora, la novedad, de hoy, mismamente, o ayer, según lo leáis. Resulta que nuestro agresor homófobo homosexual se ha presentado ante la justicia para interponer una demanda por agresión con asalto y difamación contra la pareja a la que zurró.
Agarrarsen bien que vienen curvas: en la demanda que ha presentado ante el Tribunal Supremo de Manhattan, El-Amin denuncia que el vídeo de la paliza se hizo viral y el pobre (pobra) tuvo que soportar que lo etiquetasen de criminal homófobo y que eso ha arruinado su vida. Ojo, ni la falsificación, ni las drogas, ni el fraude, ni reventarle una silla en la chola a dos maricas, ¿eh? Lo que ha echado a perder su reputación y su vida ha sido un vídeo viral, del que además dice que fue alterado y manipulado, porque él sólo temía por su vida y el pobre tuvo que defenderse y crear una distracción para poder huir de sus atacantes.
Y te lo vuelvo a preguntar, amiga, ¿cómo te quedas? A mi me recuerda mucho a Bertín Osborne enfadadísimo por recordarle que la tal Carmen Martínez-Bordiú a la que entrevistó era la nieta del mismísimo Franco.













