Sí, lo has adivinado. Las Girl Scouts son como los Boy Scouts pero con chicas aunque con una gran diferencia: es un grupo inclusivo con bolleras y maricones el colectivo LGTB . Y además, venden galletitas.

Y el hecho de que sean tan mariliendres inclusivas no le ha hecho ninguna gracia al Arzobispo de St. Louis, Robert Carlson, que ha dicho que las niñas promueven valores incompatibles con las enseñanzas católicas y ha hecho un llamamiento a las parroquias que sirven como lugar de reunión para que consideren otras alternativas más homófobas acordes con el ideario de la Santa Madre Iglesia. Ya se sabe, lo de ser respetuoso y amable con los demás no es el fuerte de la Iglesia. Además, el pobre obispo tiene miedo de que los padres de las niñas les estén inculcando ideas raras sobre el aborto y métodos anticonceptivos, no sea que vayan a adoctrinarlas, que para eso ya está la Iglesia, ha dicho Carlson. Bueno, no lo ha dicho pero lo ha pensado.
El caso es que su Excelencia Reverendísima no se ha cortado al afirmar que, atención, «Mientras que los católicos están llamados a tratar a todas las personas con compasión y misericordia, debemos al mismo tiempo, ser conscientes de a quienes permitimos enseñar y formar a nuestros jóvenes y los mensajes que presentan […] Me tomo este asunto muy en serio […] Nuestra principal obligación es ayudar a esas niñas a crecer como mujeres de Dios»
¿Mujeres de Dios? Resumiendo: quieren una fábrica de mujeres sumisas ante hombre. Vamos, como tú cuando vas al cuarto oscuro y te pones a cuatro patas esperando a que llegue un amo dominante. ¿Ves? Sólo te falta vender galletas para ser una chica scout.
Fuente | Pinknews










