No te puedes imaginar, maricón, lo que me ha costado ponerle titular a esta noticia. Porque a ver cómo te lo explico.
Resulta que en EE.UU. cuando los militares se van (a la guerra, de maniobras, whatever) en un barco o un submarino o lo que les apetezca y están un tiempo fuera; al volver se elige a uno de los tripulantes (con pareja) para que le pegue un morreo a la parienta como forma ceremonial de celebrar que han vuelto sanos y salvos a casa.
Hace unos días el USS San Francisco (no pun intended) volvió al puerto de San Diego tras pasar siete meses dando vueltas por el mundo. Sí nena, siete meses metidos en un submarino… que no es muy diferente a meterte en una sauna pero claro NO TE PASAS SIETE MESES EN UNA SAUNA (¿verdad?).
RECREACIÓN: Le hemos pedido al becario que nos hiciera una maqueta del USS San Francisco y le ha salido esto.
Y entre los marineros de luces con alma de fuego y espalda morena estaba Thomas Sawicki, un chico muy monis cuyo novio, Shawn Brier, le estaba esperando como Ana esperaba a Miguel hasta que se convirtió en sal en el muelle de San Blas.
Pues fíjate tú, amiga, ¿quién nos iba a decir que las grandes alegrías del mundo mariconcil nos iban a llegar desde el ejército estadounidense. Porque a Thomas le enviaron un mail diciéndole que había sido elegido para dar el primer beso ceremonial a su novio en cuanto el submarino llegara a tierra. «Todo el mundo se emocionó, me apoyaron y estaban muy felices» explicó Thomas a la tele en cuanto se despegó del maromo barbudo que queremos robarle tiene como novio.
Thomas explicó también que para ellos era como cualquier otro beso, que al fin y al cabo son dos personas enamoradas y ya está; pero el novio que le esperaba en tierra estaba tan nervioso que tenía miedo de cagarla y caerse al agua. Ahora que lo piensas, te habrías muerto con un Vine del novio yéndose directo a visitar a Bob Esponja ¿eh?
En la redacción estas noticias nos ponen tan contentos que hemos pensado mandar a LittleBab en submarino para que cuando vuelva podamos ir todas las travestis de España a tirarle confetti y gritarle lo de «¡Y reina, y reina! ¡Y bonita, y bonita!«.










