Hola amigas:
Hoy en Estoy Bailando os vamos a hablar de Arizona.
No. Esa Arizona no. Esta Arizona:
A lo que iba. El estado de Arizona. Capital: Phoenix, hogar de los Dubois y sus visiones de muertos en sueños. Resulta que en Arizona gobiernan los republicanos, que son como el PP de aquí para el que no lo sepa. Y los Republicanos tienen a los del Tea Party, que están bastante locos, metiendo mierda (porque no saben hacer otra cosa) cada dos por tres.
Eso les llevó, hace unos días, a que el Senado del estado aprobara la SB1062: una propuesta que permitía a las personas y a las empresas a negar la prestación de un servicio a personas homosexuales basados en la excusa de que atentan contra su libertad religiosa.
Como lo lees.
Las voces contra este esperpento no tardaron en aparecer y empresas como Apple, la hotelera Marriott o American Airlines dejaron claro que esta medida les parecía una gilipollez y que, además, podía perjudicar seriamente la economía de Arizona. ¿Por qué? Pues porque si yo soy gay y tengo que viajar no iré a Arizona sabiendo que en cualquier bar el dueño me puede decir que no me sirve porque soy gay y Jesucristo nos condenará a todos y luego yo no puedo denunciarle por discriminarme. Y teniendo en cuenta que Arizona no está precisamente nadando en la ambulancia abundancia, podía ser una catástrofe.
Tras la espantá de las grandes empresas, los republicanos de repente han decidido que es mejor que nadie les toque el ano dinero. Este artículo de un blog satírico dentro de The New Yorker ejemplifica el absurdo (más allá de la ideología homófoba de la ley) citando a una inexistente representante del Tea Party declarando:
«No sabía que los gays gastaban dinero como las personas normales. (…) Pero ¿cómo voy a saberlo si no conozco a ningún gay? ¡Es culpa suya por no habérnoslo dicho!«
La Gobernadora, Jan Brewer, acaba de vetar la propuesta aclarando que podía tener consecuencias «inesperadas y negativas» y que, además, «no está dirigida a solucionar ningún problema relativo a la libertad religiosa en Arizona. No he oído ni un solo ejemplo de un negocio en Arizona en el que las creencias religiosas del propietario fueran vulneradas«.
Y a los que promovieron la ley (los de su propio partido más los energúmenos del Tea Party) les aclara:
«Quiero que sepáis que entiendo que las antiguas normas sobre matrimonio y familia están siendo desafiadas como nunca antes. Nuestra sociedad está pasando por muchos cambios dramáticos. Pero sinceramente creo que la 1062 tiene más potencial para crear más problemas de los que pretende solucionar.«
Así que nos quedamos con la parte positiva, que la ley homófoba finalmente no se aprobará. Aunque es una pena que se vete no por ser una ley homófoba sino por las consecuencias económicas que puede tener en el estado.
Pero oye, si siempre se ha dicho que los gays tenemos más dinero y gastamos más que los heteros… ¡Al menos que nos sirva de algo! Y no sólo para estar siempre divinas.














