No fue acusado de la muerte de Tyler, pero este se suicidó díasdespués.
[divider]Actualidad | Alerta Homo[/divider]En el año 2000 Tyler Clementi, de 18 años, se suicidó saltando de un puente semanas después de que Dharun Ravi, su compañero de habitación, le hubiera grabado a escondidas besándose con otro chico en el dormitorio. Ravi, no contento con eso, ofrecía a través de la red que cualquiera pudiera conectarse a una webcam para espiar a Tyler. En su momento, fue declarado culpable por 15 cargos distintos entre los que se encontraban manipulación de testigos, invasión de la privacidad e intimidación. Sin embargo, el jurado concluyó que nada tuvo que ver la orientación sexual de la víctima y Ravi sólo estuvo 20 días en la cárcel.

Ahora, en un giro de los acontecimientos, y gracias a un cambio en la legislación, los abogados han conseguido que un juez anule la sentencia y el juicio deberá repetirse en este caso, para ser juzgado sólo por 10 delitos. Sin embargo, cabe la posibilidad de recurrir esta nueva decisión. De momento los padres de Tyler no han tomado ninguna decisión al respecto.
No obstante, el Tribunal ha criticado a Ravi por lo sucedido:
«El caso se basa en el oprobio del demandado por la orientación sexual de Tyler Clementi. El Estado alegó que el acusado utilizó su capacidad tecnológica para convertir la webcam en una mirilla electrónica […] A partir de entonces, el acusado utilizó las redes sociales para difundir cuando planeaba espiar a T.C, así como de la difusión (o intento de difusión) un video en directo de T. C. teniendo relaciones sexuales consentidas con un hombre en el dormitorio que compartía con el acusado […] Trágicamente, T. C. se suicidó después de haber descubierto maquinaciones voyeurísticas del demandado […] El acusado no fue acusado de causar o contribuir a la muerte de T. C. […] Sin embargo, el entorno social que transforma un acto privado en un espectáculo grotescamente voyeurista debe ser condenado de forma inequívoca la manera más fuerte posible […] Todos los hombres y mujeres que han tenido alguna relación con esta trafedia deben pararse a reflexionar y evualuari si esta experiencia ha provocado una mancha imborrable en sus esquemas morales».
[divider]Fuente: New York Times[/divider]










