Ahora mismo hay mucha gente en Estados Unidos viviendo en un facepalm constante viendo cómo los Republicanos han elegido a Donald Trump como candidato a la presidencia del país. Aunque claro, viendo a los otros candidatos es probable que al final la elección no haya sido tan desastrosa. En serio, eran muy cuadro. MUY CUADRO. (Por ponerte un ejemplo, Ted Cruz).
El caso es que los Republicanos están ahora en mitad de una de esas convenciones súper locas que montan para elegir al candidato (sí, el mismo invento en el que Robin Wright robaba todas las escenas de la última temporada de House of Cards) y después de uno de los mítines de Trump los altavoces se subieron a tope y empezó a sonar una canción que no debió sonar en ese momento: el We Are The Champions de Queen.
Y digo que no debió sonar no porque sea inapropiado (que lo es) sino porque nadie le pidió permiso ni a la banda ni a la discográfica para utilizar la canción. Trump lleva toda su campaña utilizando la canción sin miramientos, lo que ya hizo que el propio Brian May le pidiera que dejara de hacerlo. Pero ¿en serio alguien cree que Trump le va a hacer caso a otra persona que no sea él mismo?

Para más INRI, Trump ha elegido como candidato a vicepresidente a Mike Pence, del que te hemos hablado varias veces en esta web porque es el mismo que siendo gobernador de Indiana la lió parda con las leyes que permitían discriminar al colectivo LGTB. Pero no sólo eso, Pence es conocido por muchos como uno de los políticos más homófobos de Estados Unidos y ha tenido ideas tan magníficas como retirar los fondos a las ONG que luchan contra el SIDA para invertirlos en terapias que curen a los gays.
Pero eso no es todo, Pence se ha ganado el amor y cariño del colectivo LGTB él solito, apoyando una enmienda para prohibir el matrimonio igualitario en todo el país, oponiéndose a la eliminación del Don’t Ask Don’t Tell, firmando una ley para mandar a la cárcel a las parejas del mismo sexo que pidieran una licencia de matrimonio en Indiana… Y un montón de burradas más.
Así que ahí los tienes: Trump y Pence, miembros de un partido declaradamente homófobo, utilizando para su campaña una canción interpretada por el cantante Freddie Mercury (que, a no ser que vivas en una cueva, sabrás que era abiertamente gay).

Por eso Adam Lambert, que se ha unido a la banda para conmemorar la memoria de Mercury en una gira mundial, ha lanzado un tweet en el que deja muy claro el cabreo que tiene con el tema:
— ADAM LAMBERT (@adamlambert) July 19, 2016
«Si tu partido político se pasa décadas tratando a las personas gays como ciudadanos de segunda, adivina: no tienes derecho a usar la música de Freddie Mercury en tu convención.«
Tanto Lambert como May han dejado claro que están hasta el gorro de que los republicanos utilicen su música en sus actos (y no son los únicos, Adele y Elton John también les exigieron que dejaran de usar sus canciones), pero es que la propia discográfica de Queen ha enviado un comunicado oficial explicando que no sólo no han cedido los derechos de la canción en cuestión sino que ni siquiera les han preguntado si podían usarla:
En nombre de la banda, estamos frustrados por el uso repetido y no autorizado de la canción tras varias exigencias de que desistan, las cuales han sido evidentemente ignoradas por el señor Trump y su campaña. Queen no quiere que su música se asocie a cualquier debate político generalista en ningún país. Y Queen tampoco quiere que We Are The Champions se utilice como apoyo al señor Trump y a las opiniones políticas del Partido Republicano.«
Como parece que Trump quiere seguir usando himnos de empoderamiento en sus discursos y sus actos, desde EstoyBailando.com le recomendamos otras canciones que puede utilizar y que probablemente no despierten ningún tipo de recelo en los artistas que las interpretan. Por lo pronto se nos ocurre la mierda de la Salchipapa de Leticia Sabater, que ya se ofrecía a los ayuntamientos del PP para que la contrataran en sus fiestas; el Heroes de Måns Zelmerlöw, que aunque parece que nos hemos olvidado todos en su momento nos llamó «aberrantes»; o llevarse a Bertín Osborne para que les cante alguna canción de Frank Sinatra ahora que quiere ir de crooner por la vida.
Los chistes homófobos de Arévalo se pagan aparte. Aunque si lo que quieren es un show humorístico, que se lleven a Jorge Cremades… y no lo devuelvan.
Fuente | GayTimes











