La primera Medida Provisional de Bolsonaro en Brasil pasa por renombrar ministerios y eliminar, por omisión, los derechos humanos del colectivo LGTB+
Una cosa que a la extrema derecha (la brasileña, la española o la que sea) le gusta mucho repetir es que tenemos que eliminar las leyes que generan «discriminación positiva», porque la Constitución ya dice que todos los ciudadanos (menos, en España, los aforados y la Familia Real) somos iguales ante la ley. Y por eso insisten tantísimo en lo de eliminar las leyes contra la Violencia de Género (sí existe, son hombres que matan a mujeres por ser mujeres, por su género, ergo: VIOLENCIA DE GÉNERO) o las leyes de protección LGTB+.
De lo que muy apropiadamente se olvida la extrema derecha (o como los llama uno que yo me sé, los «partidos peculiares») es de que esas leyes de «discriminación positiva» son necesarias porque tanto las mujeres, como las personas LGTB+ como las minorías racializadas no tienen una igualdad de derechos real ante la ley o ante la propia sociedad. Hasta que erradiquemos por completo la violencia machista, homófoba y racista seguirán siendo necesarias leyes que protejan especialmente a esos colectivos. Además son leyes que no afectan en absoluto al hombre heterosexual, salvo que el hombre heterosexual sea un maltratador, un agresor homófobo o un mierda racista. En cuyo caso, al no haber leyes que castiguen especialmente los delitos cometidos contra minorías oprimidas, puedes violar en grupo a una chica y quedar en libertad.

Es decir: si alguien quiere cargarse las leyes que persiguen la homofobia, son los homófobos. Si alguien quiere cargarse las leyes que protegen a las mujeres, son los que quieren seguir violando y matando mujeres. Y ése alguien no siempre es de extrema derecha (o al menos no se vende como tal):
Lo que Vox pide en Andalucía Lo proponía Ciudadanos en 2015 para toda España. pic.twitter.com/8PH7PfQiyP
— Hugo Martínez Abarca (@hugomabarca) January 2, 2019

El que sí es de extrema derecha y no lo disimula nada es Jair Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil, un hijo de la gran puta fascista nazi despreciable que ha decidido que la primera medida que su país necesita es eliminar al colectivo LGTB+ de todas partes, incluida (por omisión) la carta de los Derechos Humanos.

En una Medida Provisional publicada el 1 de enero (el primer día de trabajo del nuevo gobierno), Bolsonaro ha reorganizado los estamentos públicos y ha rebautizado algunos ministerios. Así ha dejado claras cuáles serán las líneas ideológicas de su mandato: cargar contra los indígenas y contra el colectivo LGTB+.
El nuevo Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos estará en manos de Damares Alves, una pastora evangélica.

En ese ministerio se encuentra el Consejo Nacional de Lucha contra la Discriminación y la Promoción de los derechos de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Travestis y Transgénero. O más bien, se encontraba, porque a partir de ahora se llama Consejo Nacional de Lucha contra la Discriminación. Lo que implica, básicamente, que el ministerio brasileño que vigila que se cumplan los derechos humanos no tendrá en cuenta a las personas LGTB+.
El gobierno de Bolsonaro ha explicado, eso sí, que la defensa de los derechos humanos LGTB+ estará incluida dentro de otra cartera. En un comunicado el Ministerio de Damares Alves ha explicado que «el actual Consejo por la Promoción de los derechos de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Travestis y Transexuales, que antiguamente formaba parte de la Secretaría Nacional de Ciudadanía, se mantendrá, con la misma estructura, en el Secretaría Nacional de Protección Global.» En ese comunicado, además, se nombra a Sergio Augusto de Queiroz (otro pastor evangélico) como nuevo Secreatrio Nacional de Protección Global. No hace mucho, cuando se criticó a Alves por sus posiciones conservadores, antiaborto y anti LGTB+, Queiroz la defendió en un tweet que decía: «Las críticas a las experiencias religiosas de la futura ministra Damares muestran que la expresión ‘derechos humanos’, para muchos de esos críticos, no es nada más que una manipulación retórica para que les den ‘sus propios derechos’. La discriminación es un arma que apunta a muchos colectivos.«
Lo peor es que hay gente que se lo cree.

Por si te has hecho un lío: Bolsonaro quiere matar a todos los maricones. No él directamente (pero porque quedaría feo en la prensa, no porque le falten ganas), pero no le importa que lo hagan otros. Y digo esto porque a pesar de que ellos insisten en que la población LGTB+ o las mujeres no necesitan una protección especial, lo cierto es que la tasa de asesinatos de personas LGTB+ en Brasil es la más alta del mundo. Es lo que pasa cuando no educas a la población en la diversidad y usas retórica LGTBfóbica para ganar elecciones e insistir en que no hacen falta esa educación: que nos matan.
Pero según Antonio Maestre la culpa del auge de la extrema derecha es nuestra, porque pobre obrero español que se levanta cada día a las 6 de la mañana y se siente atacado porque le hemos dicho que sus chistes de mariquitas no tienen ni puta gracia y que sus comentarios sobre los compañeros de clase de su hija son un poquito racistas. ¡Dejad de alienar al hombre blanco cis-hetero! ¡Que mirad cómo sufre!
Hay que recordar que durante la campaña electoral Bolsonaro ya avisó de que no todos los activistas y organizaciones que luchan por los derechos humanos contarían con el apoyo del gobierno. Durante su discurso de investidura, la ministra Alves afirmó que «el estado es laico, pero este ministerio es terriblemente cristiano» y aunque aseguró que se abriría un debate con la comunidad LGTB+ para que se respeten todos los tipos de familia y no se derogue ninguno de los derechos ganados por la comunidad LGTB+, también aseguró que el gobierno de Bolsonaro «acabará con el adoctrinamiento de los niños y adolescentes» y añadió que «Nadie hará que dejemos de llamar a nuestras niñas princesas y a nuestros niños príncipes«.
Ahora, antes de venir a Facebook a llorar y soltar esa mierda de argumento de que la izquierda se quiere apoderar de la causa LGTB+ y que en esta web somos unos radicales y bla bla bla (te miro a ti, Fan Fatal de Alaska, que eres muy pesado); repásate la prensa nacional y busca quiénes son los políticos que no paran de hablar de adoctrinamiento y quiénes son los políticos que pactan con esa escoria humana.










