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El ministro de Derechos Humanos de Marruecos, Mustafa Ramid, dice que los homosexuales son «basura» y no entiende por qué los periodistas no paran de preguntarle por la homosexualidad.
Por sorprendente que parezca Marruecos, ese país vecino con el que el Rey de España se lleva tan bien, tiene un ministro de Derechos Humanos: Mustafa Ramid.

Antes de ser ministro de Derechos Humanos, Ramid ya fue ministro de justicia. Y en 2015 saltó a la palestra al decir que si los homosexuales querían vivir acorde a la ley marroquí (que crominaliza la homosexualidad) tendrían que cambiarse de sexo.

Pues ahora Ramid la ha vuelto a liar al asegurar que los homosexuales son «basura«.
Durante una rueda de prensa tras un ecuentro en el que se debatió cómo acabar con la tortura (debió ser un debate muy fácil: no la hagas y ya está) un periodista preguntó a Ramid por el trato que los homosexuales reciben en Marruecos. «¿Por qué me preguntas también sobre la homosexualidad?» le soltó Ramid al periodista, al que intentó quitarse de encima diciendo que le parecía «demasiado» y asegurando que es «vergonzoso» que la homosexualidad ahora tenga valor y todo el mundo le pregunte por ella.
Que a lo mejor le pregunta, señor ministro, porque su país vulnera los derechos humanos de las personas LGTB+ y ¡oh sorpresa! usted es el ministro de Derechos Humanos.

Pero no contento con el cabreo, Ramid dijo entonces que los homosexuales eran «awsakh«, palabra árabe que se puede traducir como «basura» o «suciedad«.

La Asociación Marroquí por los Derechos Humanos y la Asociación Marroquí de lucha contra el SIDA (entre muchas otras) han enviado una carta al primer ministro, Saad Eddine El Othmani, quejándose por los insultos de Ramid hacia los homosexuales y acusándole de promover la homofobia: «Consideramos que calificar de ‘basura’ a los ciudadanos marroquíes que son iguales que cualquier otro ciudadano es una violación flagrante de la Constitución del país, que en su preámbulo asume el compromiso de que el Estado Marroquí cumplirá los derechos humanos reconocidos internacionalmente.»
Samira Sitail, directora de un canal de televisión en el país, ha publicado un post en Facebook diciendo que aún no se puede creer tener «un ministro por los derechos humanos que hace campaña por el odio«. Sitail asegura que el interés de Ramid (y del gobierno) es «dividir a la sociedad, volver a la gente contra los demás, acentuar las tensiones y soltarlas contra la gente para desviar la atención de los problemas reales que infectan a la sociedad marroquí.»
¿Y qué dice el ministro de Derechos Humanos que, visto lo visto, podría ser un ministro español?
Pues Ramid ha publicado un post en su Facebook en el que ha explicado que dado que la homosexualidad es ilegal en Marruecos no se puede hablar del tema de la misma forma en que lo hacen los «líderes europeos«. Pero aún así asegura que él no es homófobo, que cuando dijo lo de la «basura» no se refería a los homosexuales sino a la homosexualidad.

«Si he descrito la homosexualidad como suciedad es en referencia a la homosexualidad per se, no a la gente que se identifica con ella.»
¿Te suena? Es lo mismo que dicen los de HazteOir cuando aseguran que ellos no son LGTBfóbicos, que aman a las personas. Sí, es muy absurdo. Pero espérate porque Ramid se volvió aún más absurdo y tras comparar la situación con la de aquellos que critican la pena de muerte (que insultan al gobierno pero éste no se lo toma como algo personal ¿?) aseguró que el gobierno marroquí se opone firmemente a legalizar la homosexualidad… «pero a la vez no acepta ningún tipo de discriminación hacia ningún ciudadano.»
¡Claro que sí, guapi!
Fuente | Pink News









