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El Obispo brasileño Antonio Carlos Cruz Santos dice en un sermón que si la orientación sexual no es una enfermedad ni una elección, entonces sólo puede ser un regalo de Dios.
¡Aleluya amiga! ¡Estamos salvadas! ¡Vamos a entrar en el Reino de los Cielos!
Deja de preocuparte por si cuando mueras podrás pasar la eternidad junto a la Virgen de Almatosa, que un obispo brasileño acaba de decir que sí. Que lo tuyo no es normal porque es ¡un regalo de Dios!

Durante una homilía (un sermón de los de toda la vida) hace un par de semanas el obispo de Caico (Brasil), Antonio Carlos Cruz Santos, dijo lo siguiente sobre las identidades LGBT+:
Si no es una elección, si no es una enfermedad, desde la perspectiva de la fe sólo puede ser un Don

Pero espérate, porque el Obispo, que fue designado por el Papa Abracitos Francisco en 2014, demostró que o se había dado un golpe en la cabeza y decidió llevarle la contraria a toda la Iglesia o es que resulta que hay obispos con conciencia y que son seres humanos dentro de la institución, porque añadió:
El evangelio por excelencia es el evangelio de la inclusión. Y el evangelio es una puerta estrecha, sí, demanda amor; pero es una puerta que siempre está abierta. Cuando miras a la homosexualidad no puedes decir que es una opción.

Y le explicó a los feligreses que una opción es una elección que una persona hace mientras que la orientación sexual es algo que una persona descubre «un día».
¡Pero es que aún hay más!

El Obispo explicó que aunque una persona no pueda elegir cuál es su orientación sexual, sí puede elegir cómo vivirla: «de una forma digna y ética o de forma promiscua. Pero la promiscuidad puede vivirse en cualquiera de las orientaciones.» Sí amiga, el Obispo reconoció que los heterosexuales ¡también follan mucho con mucha gente y a ellos nadie les dice nada!

Toda esta revelación del Obispo (que luego hizo una comparación entre los prejuicios racistas y los prejuicios LGBTfóbicos que nos hacen pensar que lo que pasa aquí es que Antonio se lee esta web) la justificó después en un comunicado en el que explicó que antes de dar ese sermón había estado escuchando en la radio una entrevista en la que se hablaba del alto porcentaje de suicidios entre la comunidad trans brasileña; lo que le llevó a darse cuenta de la necesidad de cambiar su mensaje y a que la Iglesia sea más respetuosa con la diversidad sexual. En sus propias palabras, fue «un sermón para salvar vidas.»
Evidentemente ya hay mucha gente pidiendo que el Vaticano condene las palabras del obispo porque las consideran una herejía.

Pero el Obispo ha dicho que él lo único que ha hecho ha sido aconsejar a su congregación y no desafiar las enseñanzas del catolicismo: «Esta inclinación, que es objetivamente un desorden, constituye para muchos de ellos una prueba. Deben ser aceptados con respeto, compasión y sensibilidad. Cada señal de discriminación injusta hacia ellos ha de ser evitada.»
Vale, ahora creemos que los que nos hemos dado el golpe en la cabeza somos nosotros. Que nos ha llamado «desordenadas», vale; pero oye… Ni tan mal.
Fuente | Crux Now









