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La Iglesia de Inglaterra muestra su rechazo a las «terapias de conversión» y pide al gobierno de Reino Unido que prohíba esta práctica.
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Un hombre chino de 37 años es indemnizado después de pasar 19 días secuestrado en un hospital y sometido a «terapia de conversión».
El sínodo de la Iglesia de Inglaterra, la iglesia cristiana mayoritaria en Inglaterra, acaba de dar un paso histórico para los derechos y la igualdad de las personas LGTB. No sólo han prohibido las «terapias de conversión» en sus diócesis, sino que han solicitado al gobierno que las prohiban en todas partes.

Las «terapias de conversión» son un timo. Un fraude dañino que puede provocar serias secuelas psicológicas; una sarta de supersticiones y tonterías sin ninguna base científica (y repudiadas por la comunidad médica) que pretende cambiar la sexualidad de una persona para volverla heterosexual. Recuerda: el problema no lo tienes tú por ser LGTB sino el que no lo acepta.
La Iglesia tomó esta decisión después de escuchar los testimonios de varios miembros de los sínodos C y E (dos de los pocos en los que aún había algunas iglesias ofreciendo «sesiones de oración» a personas LGTB para librarse de su «pecado«) que explicaron su paso por estas «terapias», que describieron como un «abuso espiritual«. Jayne Ozanne, que propuso la moción, relató su experiencia al someterse a esta conversión y la describió como «un abuso del que los adultos vulnerables necesitan protección.» Después de someterse a un «tratamiento» que ha sido «desacreditado por el gobierno, la NHS, el colegio de Psiquiatras, el colegio de Doctores y varias autoridades sanitarias más» Jayne sufrió dos crisis nerviosas y tuvo que ser ingresada en un hospital dos veces.
Ozanne explicó a los miembros de la Iglesia de Inglaterra que, tal y como publicó el Consejo Superior de Psiquiatría de Reino Unido a principios de año, lo que produce daño a las personas LGTB no es su orientación sexual sino «la exclusión, el estigma y el prejuicio» que pueden «provocar problemas de salud mental a cualquier persona que sea víctima de estos abusos«. Además presentó los resultados de una encuesta online realizada a la comunidad LGTB que mostraban que un 40% de los 553 encuestados habían pasado por este tipo de terapias (casi tres cuartos lo hicieron cuando tenían menos de 20 años).
El arzobispo de York, John Sentamu, expuso durante el debate que para él las «terapias de conversión» son «teológicamente defectuosas, así que cuanto antes se prohíba esta práctica, antes podré dormir por las noches.» En la misma línea se expresó el obispo de Liverpool, Paul Bayes, que añadió que las orientaciones e identidades LGTB «no son un crimen ni un pecado, así que no hay necesidad de someter a terapias de curación a personas que no están enfermas.»

A pesar de que algunos sectores de la Iglesia se mostraron reticentes a apoyar la prohibición porque creían que podía interferir con la habilidad de los sacerdotes a ofrecer ayuda espiritual a personas que estén sufriendo por su orientación sexual, fueron los testimonios de varios miembros de la Iglesia los que hicieron que la moción se aprobara con amplia mayoría. Entre esos testimonios estaba el de un párroco homosexual de 90 años que explicó cómo durante su juventud y a causa de ser incapaz de aceptar su orientación sexual, pasó por un exorcismo practicado por un fundemantalista cristiano, una crisis nerviosa, terapia de electroshock, inyecciones de testosterona, litio y décadas de psicoanálisis. Un sufrimiento que le hizo plantearse el suicidio en dos ocasiones.
Así la Iglesia de Inglaterra terminó por considerar que las «terapias de conversión» carecen de ética, son potencialmente dañinas y «no tienen lugar en el mundo moderno«. Además de prohibirlas en sus congregaciones y solicitar al gobierno que las prohiban de forma tajante, esperan que este paso sirva para que otras religiones tomen la misma decisión.
Fuente | The Guardian









