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El Tribunal Superior de Los Ángeles condena al servicio de limpieza de la ciudad a pagar 17,4 millones de dólares a un hombre heterosexual que les denunció por sufrir bullying homófobo en el trabajo.
Muchas veces la homofobia está basada en los prejuicios, y los prejuicios en la ignorancia. Y como los ignorantes son muy atrevidos pueden pasar cosas como ésta: que un hombre heterosexual sea acosado porque alguien ha decidido que es gay y le hace la vida imposible por ello.
Es lo que le pasó a James Pearl, un hombre hetero de 55 años que trabajaba en el servicio de limpieza de la ciudad de Los Ángeles. Durante ese periodo, que fue de 2002 a 2011, los otros trabajadores de la empresa sometieron a Pearl a «insultos, críticas, comentarios ofensivos, frases hirientes, carteles insultantes… sobre su supuesta orientación sexual«. Eso recoge la sentencia del Tribunal Superior de Los Ángeles, que considera probado el bullying homófobo al que fue sometido Pearl. Bullying que incluía también extender rumores sobre la inexistentes relación homosexual que mantenía con otro trabajador.

Pearl fue despedido en 2011, según la empresa por falsificar sus horarios de trabajo. Pero casualmente su despido coincidió con el momento en que interpuso una queja contra la empresa acusando a sus jefes de discriminarle por motivos raciales. Tras dos años de batalla legal, Pearl fue readmitido en su puesto en 2013.
Pero la demanda en el Tribunal Superior seguía adelante y el juez ha dictado sentencia a su favor. El texto da por probado que «el demandante es heterosexual, aún así fue acosado y discriminado porque sus supervisores y jefes en el departamento le percibían como homosexual y esos mismos supervisores y jefes tienen un largo historial de discriminaciones y acoso contra empleados homosexuales.» El jurado da por probado que la empresa no hizo lo suficiente para combatir esas actitudes, así que no sólo le han dado la razón sino que le han concedido a Pearl, que está casado con una mujer y tiene una minusvalía probada a causa de del daño «físico y psicológico» que le supuso el acoso, una indemnización de 17,4 millones de dólares en daños y perjuicios.

«Siente que se ha hecho justicia«, han explicado los abogados de Pearl, «Le han pasado por encima. Y al ver que el jurado ha hecho justicia se ha echado a llorar. Por primera vez en mucho tiempo tiene esperanza.» La cifra es considerable, pero los 9 años que pasó sufriendo diariamente lo que muchos conocemos debieron ser un auténtico infierno.
Y mi pregunta es… Si el demandante fuera abiertamente homosexual y no un hombre heterosexual casado… ¿el jurado habría sido tan empático con él? Nunca lo sabremos.
Fuente | Queerty









