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El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condena a Rusia a indemnizar a tres activistas LGTB sancionados por su ley contra la «propaganda» homosexual y la declara «arbitraria» y «homófoba».
Nikolay Bayev, Aleksey Kiselev y Nikolay Alekseyev llevaron al gobierno ruso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para denunciar las sanciones que, según la ley que prohíbe la «propaganda» homosexual en Rusia, les habían impuesto por mostrar pancartas en las que decían que la homosexualidad no es una perversión durante las manifestaciones del Orgullo celebradas en San Petersburgo.
Los tres activistas recurrieron ante el Tribuanl Constitucional ruso, que básicamente les dijo que se fueran por donde habían venido porque ese recurso podía «crear una impresión deformada de la equivalencia social entre las relaciones conyugales tradicionales y las no tradicionales«. Es decir: que las personas homosexuales no son iguales que las heterosexuales y por lo tanto no tienen los mismos derechos.
Y luego dice Putin que en su país no se persigue a los homosexuales.
Pues ahora Putin no estará muy contento porque el tribunal de Estrasburgo ha dicho que, efectivamente, esa ley aprobada en 2013 es discriminatoria. Según la sentencia del tribunal (que sólo contó con el voto contrario del juez ruso) la ley contra la «propaganda» homosexual «no define claramente los límites y su aplicación ha sido arbitraria«, además de que «no sirvió a ningún interés público legítimo» sino que «reforzó el estigma y prejuicio y alentó la homofobia.» Como ejemplo de esa arbitrariedad, el Tribunal explica que los lugares en los que se mostraron las pancartas, como el Ayuntamiento de Estrasburgo, «no están especialmente reservados a menores» por lo que al final mostrar esa pancarta en cualquier sitio puede suponer una infracción.
Además el Tribunal de Estrasburgo rechaza los argumentos que expuso el gobierno ruso para defender la norma, asegurando que la ley existe para «proteger la moral, la salud y los derechos de los menores«. Según la sentencia esos argumentos son «contraproducentes» e «incompatibles con los valores de igualdad, pluralismo y tolerancia de una sociedad democrática«.
Rusia tendrá que indemnizar a los tres activistas con 45.000€ por daños morales. Queda por ver cuál es el precedente que sienta esta sentencia y si afectará a la ley.
Fuente | La Vanguardia











