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Los hechos ocurrieron en 2013 en la reunión de una secta. Su lideresa asegura que es inocente porque la víctima nunca le pidió que parasen.
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La «Congregación de la Doctrina de la Palabra» suele practicar este tipo de rituales para «purificar».
Un sábado de enero de 2013, Matthew Fenner se encontraba en un acto de la secta «Congregación de la Doctrina de la Palabra» a la que pertenecía junto al resto de su familia en Carolina del Norte. Decimos «acto» porque no sabemos muy bien qué se hace en esa secta. A lo mejor devoran niños o sacrifican vírgenes… cosa que no nos extrañaría tras conocer que ese sábado, cuando Matthew se disponía a abandonar el local, fue rodeado por un grupo de 20 personas, incluyendo la lideresa, y le propinaron una brutal paliza con la intención de liberarle de los demonios homosexuales que tenía en su interior. Y así estuvieron durante dos días.
Ahora, la jefa de la secta, Brooke Covington, de 58 años, se enfrenta junto a cinco personas más a los cargos de «secuestro» y «asalto» que podrían llevar a una pena de dos años de cárcel. Lo mejor, es que su abogado, David Teddy, asegura que es inocente porque la víctima nunca pidió que parase.
La víctima, que entonces tenía 20 años, ha declarado que temió por su vida cuando un hombre le agarró por el cuello mientras gritaba: «Dios dice que hay algo mal en tu vida».
Al parecer, en la «Congregación» tienen extrañas costumbres como tener prohibido ver la tele, comer en restaurantes que pongan música o ir al cine. Además, los líderes deciden quién puede tener hijos y quién no.
A raíz de esta denuncia, se han conocido más casos en los que la secta ha utilizado la violencia para «purificar a los pecadores y golpear a los demonios».
Fuente | Qweerty












