La Universidad de Cádiz tiene programada para este viernes una conferencia del doctor Jokin de Irala, que debió sacarse el título en la tómbola de su pueblo porque asegura que la homosexualidad puede «curarse».
[divider]Actualidad | Alerta Homo[/divider]
ACTUALIZACIÓN: Con la petición online sobrepasando rondando las 30.000 firmas, la Universidad de Cádiz ha anunciado en Twitter que la charla del «doctor» Jokin de Irala se ha cancelado. ¡Bravo!
Jokin de Irala es uno de esos nombres que tenemos que añadir a la larga lista de descerebrados y homófobos que no tienen otra cosa mejor que hacer que, desde su heterosexualidad cristiana apostólica y romana, decirle a los homosexuales que se pueden curar (cosa que es mentira). Ahora se ha propuesto otra misión igual de importante (para él y para los que le subvencionan, claro) que es «avisar» a los padres de los peligros de la «adoctrinación». Marica, socialista, atea… la que sea.
El próximo viernes 10 de febrero a las 20:00 hay programada en la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Cádiz una charla homófoba (a este paso vamos a tener que dedicarles una sección entera en la web) llamada «Otros hablan con vuestros hijos, ¿habláis vosotros con ellos?» y no tenemos ni idea de qué va porque en la información del evento (publicado en la web de Ticketea, con entradas a la venta por 0 euros) no pone absolutamente nada sobre el contenido de la misma. Lo cual es muy curioso, porque si yo voy a apuntarme a una charla quiero saber de qué me van a hablar, y teniendo en cuenta que este señor se supone que es un médico, catedrático de Medicina Preventia y Salud Pública, que fue vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, que es profesor de Metodología, Sexualidad Humana y de dos asignaturas del Master Universitario en Matrimonio y Familia (¿de verdad hace falta un Master Universitario de eso?)… ¿Qué coño va a contarnos sobre lo que «otros» hablan con nuestros hijos?
Pues ya te lo digo yo: va a decir que el colectivo LGTB (entre otros antiguos maleantes como los feministas y los ateos y, en general, todos los que han decidido vivir una vida libre sin que la Iglesia Católica les toque las pelotas) intenta adoctrinar a los jóvenes. Porque es la última moda entre los cristofrikis hoy en día: como no han podido (ni van a poder) tumbar las leyes autonómicas que protegen al colectivo LGTB frente a la discriminación y como no pudieron tumbar la del matrimonio igualitario, ahora se dedican a decir que nos paseamos por los colegios a «convertir» menores para la causa. (El día que acepten que los menores y los mayores ya vienen convertidos de casa, su vida será mucho más aburrida).
Porque, entiéndelo: es malísimo para la juventud que se les eduque en el respeto y la aceptación (que no tolerancia) de la diversidad humana pero es maravilloso que crezcan creyendo que un ser supremo de cuya existencia nadie tiene ni una sola prueba les vigila y les observa y les castigará si se tocan, si se enamoran de alguien de su mismo sexo o si no donan dinero al Vaticano, que alguien tiene que limpiar las barandillas doradas.
Una cosa que en la descripción del evento se han olvidado de comentar es que Jokin de Irala ya tuvo que salir por patas en 2013 de un Congreso de Bioética que se celebró en Costa Rica cuando los activistas LGTB y otras personas se enteraron de que el doctor Irala decía cosas como que la homosexualidad tiene un componente bioético y que «hoy en día hay colectivos de exgays y efectivamente hay personas que se reencuentran con su heterosexualidad una vez que el terapeuta logra curar ese dolor que le ha causado la homosexualidad«.
Huelga decir, amiga, que eso es una sarta de patrañas, que toda la comunidad científica (a la que le funcionan las neuronas) está de acuerdo en que dado que la homosexualidad no es una enfermedad no se puede curar y que las» terapias» de conversión sólo sirven para causar más daño a la persona homosexual que quiere cambiar su sexualidad y «reencontrarse» con su heterosexualidad; porque el problema no lo tienen ellos por ser gays sino la sociedad la hacerles sentir que son menos válidos por ser gays.
Lo de que en el evento de la charla de Irala en la Universidad de Cádiz no conste el contenido de la misma no es un despiste del Grupo Attendis, la red de colegios del Opus Dei que organiza la charla, sino que está hecho a conciencia porque, según parece, han ocultado a la propia Universidad tanto el contenido de la charla, como el título de la misma. Incluso se les «ha olvidado» decirle a la Universidad quién iba a darla. Los alumnos que se han mostrado interesados por contactar con los organizadores en la UCA se han encontrado con que el Grupo Attendis no había ofrecido esa información y simplemente habían reservado el aula bajo el nombre «centros de familias». Lo que evidentemente nos hace pensar que han querido colársela a la Universidad.
Ahora mismo hay una petición de firmas creada por Lambda La Isla en la que solicitan a la UCA que suspenda la conferencia: «Es intolerable que una institución pública permita que se ejecuten eventos como éste, en contra de las libertades del colectivo LGTBIQ+.» Además recuerdan que según datos del Ministerio del Interior Cádiz fue la provincia española con más víctimas de delitos de odio por orientación sexual o identidad de género en 2014.
Por favor, firma la petición y compártela. No vamos a convencer a Irala de que es… lo que es, pero si el Opus Dei quiere dar charlitas homófobas que se busquen sus propios sitios, sus propios recursos… Y que se den prisa porque más pronto que tarde ese tipo de discurso de odio se acabará reconociendo como delito a nivel estatal, como ya se considera en varias comunidades autónomas.















