Ha vuelto a ocurrir: una vez más, el Papa la lía en un avión hablando sobre homosexuales. En su último viaje a Armenia, nuestro amigo Francisco ha vuelto a dar uno de esos titulares que veremos durante las próximas semanas, y meses, reprocucidos en todos los medios.
Un periodista le preguntó por la masacre de Orlando y si pensaba que la iglesia debía pedir perdón a los homosexuales por todo lo que la Iglesia ha dicho sobre nosotros. Y su respuesta fue que sí, que la Iglesia debía pedir perdón a los homosexuales por la forma en que los había tratado.
¡Amigas, ya tenemos una frasecita powerflower; otro titular masticadito para que la prensa siga dando la imagen de una falsa nueva Iglesia! ¡Y otra vez a bordo de un avión! No sabemos si a Francisco le da miedo volar y si a bordo le da demasiado a la botella o si le sienta mal el cátering, pero cada vez que le da por volar, decide hablar con la prensa y la lía parda.

Antes de que vayáis corriendo a pedir la extremaunción que os bauticen y que os apunten donde haya que apuntarse, hay que tener en cuenta que su speech iba un poco más allá: también dijo que habría que pedir perdón a las mujeres, por haber hecho la vista gorda al trabajo infantil y por haber «bendecido tantas armas en el pasado» (como si ahora no lo hiciera). ¡Fiesta en la cabina de clase turista!
En la nota de prensa de Reuters se dice también que el Papa «se entristeció» cuando le preguntaron por Orlando. Bueno, incluso nosotros, que no tenemos ninguna simpatía por él, podemos imaginar que le entristezca la muerte de 50 seres humanos. Pero una vez más no vemos ninguna novedad en el recurso edulcorado y ñoño que ahora veremos por todas partes y que será ya un arma cristofriqui para decirnos que la iglesia es súper tolerante, ha cambiado muchísimo y nos acoje con los brazos abiertos. Nada de eso.
Ya más achispadillo animado, también comentó con los periodistas que «hay tradiciones, en algunos países, que tienen una mentalidad diferente sobre esta cuestión (la de los homosexuales) y hay algunas manifestaciones (del Orgullo) que son ofensivas para algunos». Es decir, que le importa bastante poco (de hecho, le parece bastante bien, aunque no lo diga) que la homosexualidad esté mal vista en muchos lugares del mundo y deja caer, como quien no quiere la cosa, que las manifestaciones «son ofensivas para algunos».
Seguro que no sabe que este rechazo tiene mucho que ver con la línea oficial de la Iglesia de la que él es la cabeza visible. Que una enorme parte del odio homofóbico emana (especialmente en los países en vías de desarrollo) de los lavados de cerebro y las brutales campañas negativas por parte de los prelados que están a sueldo de ese papa tan gayfriendly… Una palabra tuya bastará para… callarlos, Francisco, que para eso te juran obediencia. Mientras tanto no nos creeremos tu pink whashing. Lo del Imperio Gay es una nadería comparado con lo que dicen compañeros de Cañizares en otros países, y por supuesto no hemos oído absolutamente nada de que desde el Vaticano vayan a iniciar una campaña a favor de la despenalización universal de la homosexualidad.

De hecho, desde el Vaticano han visto necesario aclarar sus famosas palabras, también pronunciadas en un avión, las de «¿quién soy yo para juzgar?» y como ya hemos comentado otras veces, básicamente nada ha cambiado, chiquillos. Siguen con su teoría de que odian al pecado y no al pecador, así que puedes ser muy marica siempre que no te dé por mariconear y mucho menos se te dé por tener sexo. Pero eso sí, con mucho amor te lo dicen.
Fuente | Towleroad











