Si hay una cosa que me cabrea sobremanera es cuando después de un suceso trágico como el de la masacre del club Pulse de Orlando aparecen «periodistas» que se dedican a buscar toda la carroña que pueden. También me cabrea que se haga sentimentalismo barato, como publicar las fotos de todos los fallecidos con lacitos, o sacar a la luz los mensajes que enviaron a sus familias antes de morir, o testimonios tipo «esa noche mis amigos querían que fuera a Pulse y yo no quise porque estaba cansado y ahora están todos muertos y me siento súper culpable, tía«.
Suerte han tenido algunos de que el mismo domingo que conocimos la desgracia yo embarcaba en un crucero de 7 días y no pude publicar nada en la web; porque si lo llego a hacer se me duermen las manos de aplaudir en muchas caras. Que aún estando de viaje no perdí de vista las auténticas barbaridades que algunos medios LGTB de todo el mundo publicaban en relación al atentado. Y tampoco se me pasaba por alto cómo en cuanto la teoría del ataque homófobo cobraba fuerza los medios generalistas perdían interés en la noticia. Cuando ocurrió el atentado de la sala Bataclan en París la mismísima Ana Rosa Quintana se fue a la capital francesa a hacer una cobertura sin precedentes (y carroñera), pero en este caso no valía la pena ni enviar a un corresponsal: Pedro Piqueras pasaba de la noticia a un desfile de Victoria’s Secret como el que pasa del «¿Qué tal?» al «¿Foto de rabo?» en Grindr.
Total, todo era un maricón matando a otros maricones.
El caso es que ahora mismo en el FBI no tienen tan clara esa motivación homofóbica en los 49 asesinatos perpetrados por Omar Mateen y están casi convencidos de que cuando varios testigos le vieron en el local no era porque el terrorista hubiera ido a ligar con hombres sino a inspeccionar el local para localizar las salidas y planear la matanza. Pero aún así en las televisiones y en los Facebooks de todo el mundo nos hemos olvidado ya de que hace poco más de una semana se perpetró el peor atentado desde el 11-S en Estados Unidos, y a nadie parece importarle.
Por las televisiones de medio mundo han desfilado desde el portero de la discoteca explicando cómo intentó salvar al máximo número de gente posible hasta supervivientes explicando con todo lujo de detalles cómo vivieron la fatídica noche. Hemos visto a madres compartiendo mensajes de sus hijos fallecidos, hemos conocido la historia de la pareja gay que iba a casarse y ahora será enterrada junta. Nos falta un vídeo del interior del local con alguna canción triste de Cher de fondo y un lacito (que el lacito siempre queda bien) sobreimpresionado en pantalla.
Si hay algo que ya no nos falta es un supuesto ex-amante de Omar Mateen lanzando una nueva teoría sobre el atentado que sea muy escandalosa y que pille a todo el mundo por sorpresa. Y, por supuesto, sin ninguna prueba. ¿Y qué falta en toda esta historia de maricones muertos y terroristas homófobos con dramas personales que les han trastorando? Pues amiga, muy fácil: EL SIDA.
Los que han perpetrado semejante vergüenza periodística han sido los de Univisión, que han entrevistado a «Miguel» (nombre ficticio), un chico que ha aparecido en pantalla con una máscara a lo Misión Imposible explicando su historia con Mateen. Según «Miguel», Mateen decidió perpetrar la matanza por pura venganza contra el colectivo gay; nada de terrorismo islamista ni el Estado Islámico ni nada de nada. Dice «Miguel» que Mateen se sentía muy atraído por los hombres latinos: «Gays latinos, con piel oscura. Pero se sentía rechazado. Se sentía usado por ellos. Había momentos en la discoteca Pulse en los que se enfadaba mucho. Los tíos le utilizaban. Eso le afectó mucho.»
Pero el incidente que, según este hombre que conoció a Mateen hace un tiempo y se acostaba con él regularmente pero -recordemos- no ha aportado ni una sola prueba de lo que explica, provocó que Mateen estallara fue el día que se acostó con dos hombres de Puerto Rico y al terminar uno le dijo que era seropositivo:
Le aterraba haberse infectado. Le pregunté: ‘¿te has hecho la prueba?’. Sí. Fue a una farmacia y se hizo la prueba, y resultó negativa. Pero no es algo que sepas al momento. Tarda cuatro o cinco meses. Cuando le pregunté qué iba a hacer ahora su respuesta fue: ‘Voy a hacerles pagar por lo que me han hecho’«
Así es amiga: gracias a la asquerosamente repugnante labor informativa de Univisión al atentado de Orlando se le suma otra de las lacras que acarreamos los miembros del colectivo LGTB (porque no tenemos suficientes ya) el VIH. Y todo esto que te cuento, por supuesto, lo explican así con total alegría sin aportar ni una prueba de que «Miguel» conocía a Mateen ni nada por el estilo. ¿Para qué? Total, son maricones matando a maricones y no hay mejor forma de crear un drama barato que inventarse cosas.
Lo que más pena me da de todo esto es no tener a la «periodista» de Univision delante para regalarle un pin. Y a ser posible ponérselo yo mismo. En un ojo.
EXCLUSIVA: Presunto amante de Omar Mateen asegura que la #MasacreenOrlando fue una venganza. https://t.co/RPe5hEVBbV pic.twitter.com/Cjk77FquKH
— Univision Noticias (@UniNoticias) June 21, 2016
Qué puto asco.















