Todo ocurrió en la provincia de Henán (China) cuando la mujer del individuo descubrió que su marido guardaba un secreto: le encantaban los penes. Como no era plan de mantener el matrimonio (ni que fuera el primer homosexual en casarse con una mujer) decidieron divorciarse. Sin embargo, nada más firmar los papeles, su ya exmujer junto a otros miembros de la familia se lo llevaron a la fuerza a un sanatorio, hospital mental, manicomio o como queráis llamar a un sitio donde curan maricones.
Porque amigos, el pobre hombre asegura que le golpeaban y drogaban para curarle, en lo que realmente fue un secuestro, ya que fue ingresado contra su voluntad con un diagnóstico de «desorden de preferencia sexual». Tras dos semanas de encierro, un amigo denunció la situación en la que se encontraba y así consiguió salir, aunque ha tenido que irse a vivir a otra ciudad por miedo a que su exesposa le encerrara de nuevo.
Ahora el hombre, que no ha sido identificado, ha denunciado lo sucedido demandando una disculpa y una indemnización. Y mira, está muy feo ser maricón y engañar a una mujer para que se case contigo, pero hay que ver qué rencorosa ha salido la señora.
Fuente | South China Morning Post










