Malos tiempos para Pat McCrory, el gobernador de Carolina del Norte que aprobó la HB2 (a.k.a. la Ley de los Lavabos) e institucionalizó la homofobia, la transfobia y la gilipollez supina.
Después de que el propio candidato a la Casa Blanca de su partido, Donald Trump (ay… santo sielo…), dijera que este tipo de leyes son una mierda pinchada en un palo que intentan poner «solución» a un problema que no existe y le cuestan mucho dinero a los estados; el propio Departamento de Justicia de los Estados Unidos le ha enviado una carta (sin Jorge Javier Vázquez de por medio) aclarándole que esa ley viola el Acta de Derechos Civiles del país.
El Departamento de Justicia le recuerda a McCrory que según la sección VII del acta un empleador no puede discriminar a un individuo en base a su sexo y que varios juzgados federales y agencias administrativas ya han aplicado esa regulación a los casos de personas transgénero. Por lo tanto es obligatorio por ley que las personas transgénero tengan acceso a los baños del género con el que se identifican y no a los de su sexo biológico; puesto que negárselo implica discriminarlos con respecto a los empleados que no son transgénero.
Más claro, el agua.
McCrory sigue, eso sí, erre que erre en que lo que está haciendo es algo bueno y que además es sentido común; muy al estilo de lo que decía el ya difunto (políticamente hablando) Ted Cruz. En un programa de radio McCrory se lamentaba porque se está quedando sin amigos. Literalmente. El gobernador explicó que desde que aprobó la HB2 han sido varias las personas que le han pedido que no asista a según qué eventos y empieza a olerse que esta polémica le va a costar el puesto:
Actualmente, y por desgracia, si en nuestro país no estás de acuerdo con algo y la policía del pensamiento cree que estás en el lado equivocado del desacuerdo, acabas en el exilio. Me han llamado varias personas diciéndome: ‘Por favor, Gobernador, no aparezcas en este evento porque habrá personas que no están de acuerdo contigo, y no queremos eso’. Eso no es América. La sociedad está cambiando rápidamente y cualquiera que se interponga se mete en problemas. Y puede que yo esté en problemas. Tal vez debería empezar a buscar otro trabajo.«
En algo estamos de acuerdo: la sociedad avanza y cambia, y a los retrógrados que intentan detenerla evidentemente no les espera nada bueno.
Querido Pat, tenemos algo que decirte:











