Ya son dos las cosas por las que nos mola Jackson (Mississippi). La primera es salir en la letra de Uptown Funk de Mark Ronson y Bruno Mars, y la segunda es tener un Ayuntamiento que ha decidido saltarse a la torera la ley homófoba que el gobernador del estado acaba de aprobar.
Como ya te hemos contado muchas más veces de las que nos gustaría, los republicanos más carcas de Estados Unidos están haciendo todo lo posible por joder a la comunidad LGTB desde que el Tribunal Supremo legalizó el matrimonio igualitario. Por todo el país han ido apareciendo leyes que bajo la mierda de excusa de la «libertad religiosa» amparan a los intolerantes y a los homófobos para permitirles no atender a parejas homosexuales en sus negocios o prohibir que las personas trans utilicen el baño del género con el que se identifican.
Sinceramente estoy un poco hasta el moño de tener que escribir esa frase tantas veces, pero para eso estamos aquí. Y mientras haya gente que siga haciendo el imbécil con los derechos del colectivo, seguiré escribiéndola.
Lo peor de estas leyes es que muchas veces, más allá de permitir al dueño de una pastelería el negarse a hacer un pastel para una pareja de gays o de lesbianas, afectan a temas mucho más serios como los servicios sociales. Si un asistente social alega que sus creencias religiosas le impiden ayudar a una persona LGTB, esa ley le protege de ir a la cárcel por negarse a realizar su trabajo como funcionario (lo que le pasó a Kim Davis).
El gobernador de Mississippi, Phil Bryant, firmó ayer la Religious Liberty Accomodations Act, que se ha comparado con la ley recién aprobada en Carolina del Norte y que convierte al estado en uno de los más homófobos de todo Estados Unidos. Y es curioso porque justamente esta semana un tribunal dictaminó que la prohibición a las parejas homosexuales de aprobar (aún vigente desde que hace una década la firmara un gobernador demócrata) era inconstitucional; lo que hizo que fuera legal adoptar en todo Estados Unidos.
Por suerte aún hay cierto sentido común entre la política estadounidense y viendo los problemas económicos a los que se enfrentan estados como Georgia (cuya ley homófoba fue vetada tras la amenaza de las compañías de largarse) o Carolina del Norte, algunas ciudades de estados con leyes de mierda como la Religious Liberty Accomodations Act se han posicionado en contra.
Es el caso de Jackson (¡Mississippi!, es imposible decirlo sin cantarlo), cuyo Ayuntamiento se reunió de urgencia el martes por la noche (el mismo día que se firmó la ley estatal) para aprobar una resolución que dejaba a la ciudad fuera de esa ley estatal: «Nosotros no discriminamos» ha sido lo que ha dicho el concejal Tyron Hendrix, el autor de esta enmienda.

Según Hendrix, el Ayuntamiento de Jackson (¡Mississippi!) entiende que la ley de libertad religiosa puede entenderse claramente como «una ley anti gay, anti lésbica y anti transgénero» y por eso han decidido ponerse manos a la obra para alejar a la ciudad de esa normativa: «Independientemente de nuestro gobernador, las agencias estatales o la legislación que se haya podido aprobar, la ciudad de Jackson te acogerá sin importar de qué color seas, qué orientación sexual tengas o cuál sea tu género. Te queremos aquí, en Jackson.«
La resolución aprobada en Jackson da prioridad a la Constitución americana por encima de la ley del Estado, dado que la Constitución prohíbe expresamente a los gobiernos a dar supremacía legal a cualquier religión y protege a todas las personas de forma ecuánime ante la ley.
Varios concejales han dicho que están tremendamente orgullosos del paso contra la discriminación que ha dado su ciudad. Y al final, querida amiga, el orgullo es precisamente eso. Porque probablemente ahora el Ayuntamiento de Jackson se enfrente a un problemón frente a la oficina del gobernador, pero les da igual. Luchan por lo que es justo.
El Orgullo.
Qué pena que haya tanta mamarracha que aún no lo ha entendido.
Fuente | The Clarion-Ledger














