Sabes, porque lo sabes que eres muy lista aunque a veces te guste disimularo, que una de las grandes batallas del colectivo trans actualmente es la de poder utilizar el lavabo que les toca. En Estados Unidos la cosa se ha vuelto muy loca y como atacar al matrimonio gay les parece poco los políticos de derechas se han vuelto locos a redactar leyes contra el colectivo trans; las que se conocen como «leyes de los lavabos» que prohíben a las personas trans utilizar el baño del género con el que se identifican.

Pero ese problema no es exclusivo de Estados Unidos, que en todas partes cuecen habas. Un juez del Tribunal de Derechos Humanos de Ontario (Canadá, qué moderna eres cuando quieres) ha condenado a la discoteca Sugar Daddy’s a pagar 15.000 dólares en concepto de daños y perjuicios a un hombre trans que fue expulsado de muy malas maneras del local por los porteros del local por entrar en el baño de hombres.
Caesar Lewis estaba en el club tomando una copa con un amigo cuando fue al baño a mear. Poco después de entrar uno de los porteros apareció tras él, le enganchó de la camiseta y del pelo y le arrastró hasta la calle sin que a Caesar le diera tiempo a vestirse mientras le decía cosas tan bonitas como que «Sacad vuestros putos culos maricas del club» o «Te iba a echar sólo del lavabo pero los putos hermafroditas tenéis que largaros de aquí.«
Y luego que si el día del Orgullo LGTB ya no hace falta.
Pero la cosa no acabó aquí. El portero tiró a Lewis contra la acera diciendo que era «la basura» y le amenazaron con que si volvía a usar el baño de hombres del club «a ti, niñita, y a tu amigo os echaremos a la calle y esta vez os llevaremos a la parte de atrás del edificio.» Lewis pidió que le devolvieron la chaqueta que tenía en el guardarropa y entonces fue cuando los 3 porteros empezaron a darle patadas en la espalda y en la cabeza hasta dejarle inconsciente.
La vice presidenta del Tribunal de Derechos Humanos de Ontario, Allison Renton, ha dicho que además de la multa de 15.000$ el club será obligado a formar a sus empleados (queremos creer que los tres seguratas ya están en la puta calle) en materia de derechos civiles. Lo malo es que a pesar de haber conseguido una sentencia condenatoria, Lewis ahora está en tratamiento psicológico para superar el trauma y el miedo a que algo así le vuelva a ocurrir. El ataque fue tan brutal que, según Renton, Lewis además tiene miedo de continuar con su transición y se está replanteando «su verdadera identidad«.
Lo dicho: que el día del Orgullo LGTB ya no hace falta. LOS COJONES.
Fuente | The Torontontero Sun












