Fíjate, que ésta es una de esas noticias que siempre pensamos que no vamos a tener que escribir. Porque que en pleno 2016 aún sigan pasando estas cosas en España nos deja bastante descolocados. Por un lado ese descoloque es una buena señal, implica que en términos generales vivimos en una sociedad avanzada y tolerante (lo que nos convierte en maricones tremendamente afortunados) y casos como el que os vamos a contar son cada vez menos. Por otro lado es preocupante, porque es el ejemplo perfecto de por qué no podemos conformarnos y hay que seguir luchando.
Un chaval de 21 años de Vitoria fue puesto de patitas en la calle el pasado noviembre cuando su padre se enteró de que era gay. Y nos enteramos ahora, en pleno mes de marzo, porque la Plataforma por los Derechos Sociales de Vitoria acaba de denunciar la falta de ayuda que el chico está recibiendo por parte de las autoridades. Garazi Ruiz Alvarado denuncia que el estudiante tuvo «menos de dos horas» para «recoger sus pertenencias en una maleta y una mochila» y salir de la casa de la que su padre le echó. Una vez en la calle pidió ayuda a las instituciones porque siendo estudiante no tenía los recursos para vivir por su cuenta, pero los mismos colectivos sociales han explicado que tardó un mes en ser atendido porque en el Ayuntamiento de Vitoria dijeron que necesitaban «un tiempo prudencial« para conocer al chico y sus circunstancias.
Por ahora, aunque el chico ha mantenido varios encuentros con una trabajadora social, no parece que haya ninguna solución al problema. Actualmente el joven está viviendo en casa de una familia cercana que le ha cedido una habitación después de haber estado un tiempo en casa de unos amigos. Este caso, que no es en absoluto aislado, es un claro ejemplo de que el Ayuntamiento de Vitoria (y todos los Ayuntamientos, ya que estamos) han de aprobar protocolos para atender a víctimas de la lgtb-fobia, ya sea fuera o dentro de casa. El consistorio de Vitoria ha asegurado que están trabajando en un plan de actuación con ayuda de las entidades sociales que han denunciado este caso porque consideran que este tipo de planes de acción han de contar siempre con la ayuda de los colectivos, los activistas y las personas especialistas.
Con respecto al problema concreto de este chico, desde el Ayuntamiento han mostrado su total apoyo a la víctima y han asegurado que están trabajando en una solución. Total, el chico sólo lleva 4 meses sin casa.
Como explican los colectivos que han hecho público este caso (aunque no ha trascendido -menos mal- la identidad del chico) el gran problema al que se enfrentan los jóvenes LGTB sin hogar es que se ven abocados a «entrar en el circuito de asistencia social sin encontrar una mínima seguridad que les permita seguir con su vida anterior y terminan entrando en una situación de exclusión social.«
Fuente | El País











