Hace unos meses te contábamos que en el barrio de Oak Lawn de Dallas (el barrio gay) estaban muy preocupados por el aumento de agresiones homófobas que se estaban registrando. Las autoridades dijeron en su momento que iban a tomárselo más en serio (queremos creer que ya se lo tomaban en serio antes), y los residentes del barrio respiraron aliviados.
Pero el alivio les duró poco, porque las agresiones han seguido ocurriendo y a estas alturas de la película aún no se ha detenido a un solo sospechoso. Más de una docena de hombres han sido golpeados con bates, han recibido puñetazos y hasta se les ha cortado con un cutter. A una de las víctimas le abrieron la cabeza a pedradas.
Como la policía parece no saber qué hacer, los vecinos del barrio se han apuntado al programa de Patrullas Voluntarias del departamento para recibir formación y saber cómo reaccionar ante un posible ataque y cómo ponerlo en conocimiento de las autoridades. Ya sabes lo que dicen: si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo.
Uno de los voluntarios que han decidido recuperar las calles tomadas por los homófobos es John Anderson, que explicó a la cadena de televisión KDFW-TV cómo detuvo lo que tenía toda la pinta de ser otro ataque homófobo en el barrio. Anderson patrullaba las calles desde su coche y vio a un grupo de tres chicos paseando, uno de ellos iba enseñando el pecho «como cebo para que otros chicos le miraran, y cuando alguno de los hombres con los que se cruzaban miraba le gritaban: ‘¿Qué miras, maricón?’«
Cuando Anderson vio que los tres chavales se cubrían la cara con un pañuelo y se lanzaban contra una posible víctima condujo hacia ellos y su compañeo les alumbró con una linterna. Anderson sacó su cámara y les hizo una foto que más tarde envió a la policía. Los tres imbéciles se largaron corriendo.
Anderson dice que espera que esto sirva para que, si esos tres chicos eran los responsables de las otras agresiones, se hayan asustado y no vuelvan a ocurrir. Además de las patrullas vecinales los vecinos de Oak Lawn siguen protestando frente a la comisaría de policía exigiendo más protección y que se tomen medidas ante lo que está claro es un patrón en los ataques.
Dicho esto, y teniendo en cuenta el alarmante número de agresiones homófobas que se están viviendo este año en ciudades como Madrid, tal vez no es mal momento para empezar a plantearse la idea (que ya circula por redes sociales, por cierto) de protegernos unos a otros al menos hasta que las autoridades reaccionen como deben. Que mucho protocolo y mucha declaración a medios LGTB pero a los maricones y transexuales y lesbianas nos siguen partiendo la cara.
Si sufres una agresión homófoba en tu ciudad, ponte en contacto con las asociaciones de ayuda para estos casos, que te asesorarán a la hora de poner una denuncia.
(Si no vives en Madrid o Barcelona, que es lo más probable, busca información de tu asociación LGTB más cercana o acude directamente a la policía. Los delitos de odio están tipificados y si no hay denuncia no se puede detener al agresor.)












