Tiene gracia porque normalmente estas historias te las contamos al revés, pero esta vez parece que es el homófobo el que se ha llevado al peor parte y claro, nosotros no sabemos si escribir esta noticia mientras apartamos el confetti para que no caiga en nuestros vodkas o si deberíamos hacer un poco de abogados del diablo…
¡Vamos a investigarlo!
Felix Ngole es un señor de Camerún (es negro, esto es importante que lo sepas) que recibió asilo en el Reino Unido (huyó de su país porque, suponemos, su vida corría peligro -como las de los homosexuales en la mayoría de países africanos-) hace unos años y que ya que estaba ahí se sacó dos carreras y se quería convertir en profesor. Ngole, a sus 38 años, estaba en la Universidad de Sheffield continuando con sus estudios cuando un día decidió publicar en su Facebook un texto mostrando su apoyo a Kim Davis (aquella bella mujer loca de Kentucky). El mensaje de su Facebook, privado (ejem), acabó en un foro de discusión sobre el tema y ahí fue donde Ngole se defendió citando al Levítico.
No sabemos qué cita exactamente fue, por lo visto dijo algo de «abominación«. Un comentario muy parecido, por cierto, al del chico que ganó Eurovisión el año pasado y al que se lo perdonáis todo porque salió sin camiseta en la Shangay diciendo que tiene muchos amigos gays.
En cualquier caso, el Levítico es a la Biblia lo que tu borrachera a las 5 de la mañana a un antro de ambiente: nada bueno puede salir de ahí.
Dos meses después, cuando ya nadie se acordaba de Ngole, la junta disciplinaria de la universidad le llama y le dicen (según Ngole, sin señalar exactamente lo que había hecho) que había roto las normas del trabajo social (Ngole se estaba formando para ser profesor) y que su «conducta personal daba mala imagen a la profesión«.
En otra sesión que investigaba el caso se determinó que aunque Ngole tiene derecho a su propia opinión sobre el matrimonio igualitario, al hacerla pública corría el riesgo de ofender a otras personas. Eso, por lo tanto, le descalificaba como posible trabajador social. Con lo que le expulsaron de la universidad.
Ngole ha presentado una apelación ante esta decisión y está decidido a llevar el caso a los tribunales porque, según él «por la forma en que me trataron tuve la sensación de que renunciaron a su deber de protegerme en el momento en que se presentó la queja«. Además el estudiante aclara que no intimidó ni amenazó a nadie de forma discriminatoria, y que como Cristiano tiene derecho a dar sus opiniones.

Pero lo que más cabrea a Ngole es que le expulsaron de la universidad no por haber ofendido a alguien si no por la posibilidad de que pudiera haberlo hecho: «No veo cómo puedes acabar con la carrera profesional de alguien basándote en algo que no se ha probado«. Según el estudiante, la Universidad argumentó que si alguien buscaba en Google información sobre él para ir a pedirle consejo como trabajador social podía encontrar ese comentario y entonces perder las ganas de que le ayudara.
Y sí, por si te lo estás preguntando, Ngole ha dicho que no tiene nada en contra de los gays: «No tengo nada en contra de las personas que están en una relación del mismo sexo, ésa es su elección. Pero como Cristiano si me piden mi opinión he de tener la libertad de expresarla«. Y añade una cosa que os va a ENCANTAR: «He trabajado con parejas del mismo sexo en el pasado y nunca ha habido ningún problema«.
Vamos a ver Felix Ngole, dos cositas que te quería comentar: lo de estar en una relación del mismo sexo no es «una elección«, tu religión sí lo es. Y lo de que «he trabajado con muchas parejas homosexuales» es muy parecido al «tengo muchos amigos gays…» Y POR AHÍ SÍ QUE NO.
En cualquier caso, hay una cosa en la que sí le damos la razón. En su carta de apelación a la universidad Felix les pregunta si mantienen un control estricto sobre las cuentas en redes sociales de aquellos estudiantes con fuertes convicciones políticas. Y aunque el argumento de «con los musulmanes no se atreven» da un poquito de asco, sí que tiene cierta razón al preguntarse si tomarían la misma decisión si el caso fuera un estudiante musulmán que expresara una firme creencia en la ley de la Sharia.
Nuestra intuición nos dice que sí. Así que no problemo.
Por ahora Ngole está siendo ayudado por una asociación de ayuda legal a Cristianos. Que han dicho muchas cosas sobre el tema pero la mitad son la misma mierda de siempre sobre cómo la sociedad les persigue y les discrimina (y aún así siguen formando parte de los grupos de presión más poderosos e influyentes en Occidente, ¡qué paradigmático es todo!) así que no les vamos a hacer caso.
Ahora que conocemos toda la historia nos preguntamos: ¿Ha hecho bien la universidad expulsando a Ngole? La respuesta es clara: SÍ. No porque sea Cristiano, sino porque es homófobo. Y la homofobia, por mucho que los perseguidísimos cristianos quieran, no es una opinión. La homofobia es odio. Y un trabajador social no debería ser una persona con prejuicios personales, de cualquier tipo, hacia ningún sector de la población.
Felix, eres negro. NEGRO. DE CAMERÚN. Imagínate que vas a ver a un trabajador social que te dice que los negros sois inferiores a los blancos y que bueno, no te juzga porque lo de ser negro es una elección tuya (¿?); pero que deberías ser apedreado hasta la muerte porque lo pone en el levítico.
No hay más preguntas, señoría.
Fuente | The Telegraph
















