Ya sabrás que Hillary Clinton está ahí peleando por ser la candidata demócrata a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América de las Mercedes de Todos los Santos. Lo mismo está haciendo Donald Trump.
Hay varias diferencias entre Clinton y Trump. La primera es demócrata (izquierdas) el segundo es republicano (derechas), la primera tiene pelo natural (por lo que sabemos) el otro lleva peluca (muy mala), la primera está a favor del Matrimonio Igualitario y el segundo… no tanto. De hecho los candidatos republicanos se han puesto de acuerdo para decir, más o menos, que si llegan al despacho oval derogarán el matrimonio que legalizó el Tribunal Supremo en junio. Aunque tampoco nos extrañaría que fuera algo que han dicho para quedar bien con la caverna y luego hagan un Rajoy y dejar pasar el rato hasta que dejen de quejarse.
Lo que pasa es que Hillary Clinton no siempre ha estado a favor de la igualdad de derechos del colectivo LGTB, que hace unos años decía que para ella el matrimonio era sólo entre un hombre y una mujer.
Por suerte para todos la Clinton ha cambiado sus ideas sobre el matrimonio (probablemente porque el suyo tampoco resultó ser un gran ejemplo) y ahora la mitad de su campaña parece basarse en decirnos lo chachi-guachis que somos y hacer anuncios con parejas gays y prometernos el oro y el moro. Pero hay otro candidato demócrata, Bernie Sanders, que a mí personalmente me gusta muchísimo más que la Clinton; entre otras cosas porque él ha defendido nuestros derechos de toda la vida.

El otro día en un mitin de Sanders, que es senador por Vermont, apareció en el escenario la actriz Susan Sarandonga para apoyarle y para (ya que estaba) lanzarle un pequeño dardo envenenado a la Clinton:
El género no es lo importante. Los problemas son importantes. Quiero un candidato que tenga el coraje suficiente para hacer lo correcto cuando no es lo popular. Y es que una cosa es apoyar los derechos gays y el matrimonio gay cuando todo el mundo lo está haciendo. Eso no es difícil.«
Tras su discurso Sarandon habló con el Daily Mail y confirmó que sí, que era un mensajito para Clinton, a la que llamó una «Johnny-come-lately«; lo que viene a ser un AHORA ES TARDE, SEÑORA:
Hay varios temas sobre los que ha cambiado de opinión pero en su momento o era ambigua o no estaba ahí desde el principio. No lo era, y eso es un asunto de interés; y sí, ha cambiado de opinión. Pero lo que quiero decir es que es genial que haya cambiado, pero ¿no sería genial ser un líder en lugar de un seguidor, sobre todo si vas a tomar posesión de la oficina más poderosa del país?«
Puedes ver el discurso de la Sarandon aquí:
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Fuente | Towleroad












