Michal Makarovich, propietario de un negocio en Baltimore, cree que ya va siendo el momento de que Divine tenga el reconocimiento que merece en la ciudad que le vio nacer. Y mira, yo le aplaudo.
Por si no lo sabes (y si no lo sabes mejor no lo digas en voz alta porque te va a caer la del pulpo -y yo seré el primero en dártela-), Divine fue, es y seguirá siendo por los siglos de los siglos uno de los iconos Drag por excelencia. Este peluquero convertido en estrella gracias a su participación en las películas de John Waters, fue el claro ejemplo de cómo el movimiento Drag no era sólo travestismo: era transgresión.
Así que a muchos, como a Makarovich, nos sorprende que aún no se le haya rendido el homenaje que se merece en Baltimore, ciudad en la que nació.
Makarovich ha presentado una propuesta en el ayuntamiento de Baltimore para que instalen un monumento en forma de estatua que reconozca el legado de Divine, hecha de hormigón y mármol, con una altura de dos metros y medio y con una pequeña caca de perro hecha en bronce. Personalmente no creo que sea necesario ponerle la caca porque Divine fue mucho más que esa precisa escena de Pink Flamingos, pero al fin y al cabo no hubo momento más transgresor que ése.
Con un coste de entre 50.000 y 100.000 dólares, Makarovich está seguro de que plantar el monumento será un negocio genial para la ciudad porque «la gente peregrinará para verlo«. Y lo mejor de todo es que el ayuntamiento ya le hace ojitos a la idea. Stephanie Rawlings-Blake, portavoz del despacho del alcalde, ha declarado al Baltimore Sun que «el alcalde cree que esta idea suena divina, y está deseando conocer más detalles de la propuesta.«
Nosotros, por si acaso, ya hemos empezado a ahorrar para pagarnos el billete, ir a ver la estatua y organizar un concierto que empiece con Good Morning Baltimore y acabe con You Think You’re A Man.
Fuente | Queerty











