¡Presenciad la caída en desgracia de Martin Shkreli! Y no aplaudáis muy fuerte, que no os conviene desequilibrar el karma, que mira lo que le ha pasado a él.
Recordarás a Martin Shkreli por ser el hombre de bien que dirigía (sí, dirigía) una farmacéutica que compró un medicamento de los años 50 que se usaba para tratar la toxoplasmosis (una infección que afecta especialmente a pacientes con cáncer o SIDA) y le subió el precio un 5000%, de 13,50$ a 750$

La semana pasada te contábamos que el pobre Martin había sido detenido por el FBI acusado de utilizar fondos de su anterior empresa, la farmacéutica Retrophin, para pagar deudas que había adquirido al gestionar de muy mala manera un fondo de inversiones del que era titular. Lo curioso es que, con todo lo bocazas que es el chico (no sólo dijo no arrepentirse de haber subido el precio del Daraprim -lo de la toxoplasmosis- sino que aseguró que lo habría subido más para sacar más beneficio) no parecía dar señales de vida hasta que el viernes pagó 5 millones como fianza y salió del calabozo, momento en el que se puso a transmitir en directo para demostrarle a todos los que le apoyan (a los 3, imaginamos) que está bien.
En mitad de todo este drama a lo The Good Wife, Turing Pharmaceuticals acaba de anunciar que Martin Shkreli ha «dimitido» como director de la empresa. Evidentemente nadie se cree que haya «dimitido» y todo apunta a que la junta de accionistas lo ha mandado a la puñetera calle. Su puesto, por ahora, lo ocupará Ron Tiles; un colaborador de Shkreli con el que ya trabajó en Retrophin (la empresa de la que supuestamente robó dinero).
En declaraciones al New York Times uno de los accionistas de Turing ha declarado que no ve cómo Shkreli podía seguir dirigiendo la empresa: «Esta compañía se merece una dirección competente, dedicada, madura y que no esté loca«.

Desde la Human Rights Campaign han declarado que esperan que la desaparición de Shkreli de la directiva de Turing suponga el fin de una política de precios irresponsable en medicamentos que salvan vidas. Ahora falta saber qué pasará con la otra empresa farmacéutica que Shkreli compró en noviembre, KaloBios, a través de la cual pretendía comprar los derechos de un medicamento contra la enfermedad de Chagas y, de nuevo, subirle el precio de la nada a los 100.000$ por tratamiento.
La farmacéutica que iba a venderle ese medicamento ha dicho que está estudiando el acuerdo con sus abogados, presumiblemente para echarse atrás y que Shkreli no vuelva a liarla.
Fuente | New York Times












