Martin Shkreli sigue empeñado en no caerle bien a nadie, y por ahora lo está consiguiendo. Si hace unos días te contábamos que en EE.UU. se había liado parda hace unos meses cuando decidió subir el precio de un medicamento en un 5000%, hoy el buen hombre sigue emperrado en que no sólo no hizo nada malo sino que volvería hacerlo. E incluso subiría más el precio.
El Daraprim es un medicamento que se descubrió en los años 50 y que se utiliza para combatir la toxoplasmosis, una infección generalmente benigna pero que en pacientes con SIDA o cáncer puede ser muy grave. La pastilla de Daraprim costaba 13 dólares antes de que la farmacéutica que dirige Shkreli, Turing Pharmaceuticals, comprara sus derechos hace un tiempo y decidiera subir el precio hasta los 750$ por pastilla este verano.
Eso convirtió a Shkreli no sólo en uno de los hombres más odiados de Estados Unidos, sino en sujeto de una investigación del congreso sobre la especulación farmacéutica (que es una práctica que todas las compañías farmacéuticas americanas hacen).
Aunque Shkreli luego dijo que volvería a bajar el precio, no lo hizo. Pero prometió planes de descuento para que nadie se quedara sin su pastillita. A pesar de la subida de precio, la compañía reportó pérdidas por valor de 15 millones de dólares, que justificaron diciendo que habían invertido una pasta en investigar nuevos tratamientos que nadie había pedido porque los actuales funcionan.
Pues el otro día estaba el bueno de Martin en la Forbes Healthcare Summit y dijo que, si pudiera volver atrás en el tiempo… subiría el precio del Daraprim aún más: «Creo que podría haberlo subido aún más y haber sacado más beneficio. Nuestros accionistas esperan que hagas todo el dinero posible. Ésa es la fea verdad. Es parte de lo que la America capitalista significa.«
Shkreli considera que las compañías farmacéuticas no deberían regirse por normas diferentes a las de, por ejemplo, compañías como Coca-Cola; y que su deber como CEO es maximizar el beneficio. Según él una empresa que fabrica medicamentos no le debe nada a la sociedad, «la sociedad no te puede meter en la cárcel por violar tu responsabilidad fiduciaria«.
Shkreli, qué asco das. Tú y todos los que piensan como tú.
Fuente | Capital New York












