Ha sucedido en Conway Springs, una pequeña localidad de Kansas, ese condado estadounidense del que Dorothy huyó gracias a un tornado muchos años antes de que Leticia Sabater la encarnara sobre las tablas: Tom Leahy, un profesor del instituto del lugar ha sido apartado de su puesto de trabajo por haberles puesto a sus alumnos un cortometraje anti-bullying LGTB.
Alarmado por las opiniones homófobas vertidas por algunos de sus estudiantes durante un debate escolar, Leahy se decidió a hacerles un visionado de Love is all you need?, el multipremiado corto de Kim Rocco Shields. Partiendo de la premisa de un mundo al revés donde ser heterosexual conlleva marginación y rechazo al tiempo que existe una primacía de la homosexualidad, Rocco Shields muestra lo descarnado del acoso escolar a quien socialmente se considera «diferente».
Love is all you need? se convirtió inmediatamente en viral cuanto se colgó en Youtube y agitó más de una conciencia por el modo en que fabulaba con la crueldad escolar y el suicidio. Tom Leahy ha declarado que sabía que la proyección del cortometraje a su alumnado de entre trece y catorce años le reportaría algún quebradero de cabeza. Lo que no sospechó es que terminaría sin trabajo.
La mayoría de los padres de este feudo católico de Kansas que es Conway Springs rechazó la iniciativa del profesor y cual personificación de una Salomé del Medio Oeste americano, pidió su cabeza a la dirección del instituto.

Aunque la noticia proceda de Conway Springs, lo sucedido con Tom Leahy no nos resulta nada ajeno en esta España nuestra de entrañas católicas y simpatías «ciudadanas». Tenemos aún presente la supresión pepera de la Educación para la ciudadanía (EpC) y es de total actualidad el frente común formado por el PP, Ciudadanos y la Conferencia Episcopal para condenar la promesa hecha por el PSOE de que quitarán la religión del curriculum escolar en la Educación Pública si ganan las próximas elecciones generales.
Si el pensamiento nacional-católico español clamaba que con la EpC se fomentaba el rojerío adoctrinaba ideológicamente a los estudiantes, ahora defiende con la misma firmeza con la que Terelu anuncia productos adelgazantes que la enseñanza reglada de la religión en los colegios públicos es un acto de libertad del que no puede privarse a los niños.

En términos de moral bien pensante da igual Kansas que Burgos. Niños y adolescentes deben ser instruidos en valores siempre y cuando no sean progresistas. Toda enseñanza que ponga la más mínima simiente de apertura mental choca inevitablemente con el oscurantismo religioso y la represión conservadora.
Machismo, LGTBfobia y otras lacras sociales de igual gravedad tienen en la educación una solución tan básica como poderosa. Por ello, son tan necesarios profesores como Tom Leahy. Educadores que, conscientes de su responsabilidad en la mejora de la sociedad, se atreven a abrir mentes a pesar del precio que han de pagar a posteriori.
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Fuente | PinkNews










