Ayer Cristina Cifuentes anunciaba que el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid había aprobado los borradores de anteproyecto de dos nuevas leyes: la Ley de Identidad de Género y la Ley de Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género.
Cristina asegura así que cumple con los puntos 156 y 157 de su programa electoral, y en principio nos parece muy bien. Y decimos en principio porque hemos aprendido que con estos temas en el PP hay que cogerlo todo con pinzas.
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Según informa la Comunidad de Madrid, el proyecto de Ley de Identidad de Género pasará por un amplio proceso de concertación y diálogo con profesionales del sector y colectivos implicados. Se ha fijado un régimen sancionador para las infracciones administrativas en materia de transgresión de los derechos de las personas transexuales, intersexuales y transgénero que pueden alcanzar los 45.000 euros de multa y la prohibición de contratar con entes públicos por un período de hasta dos años. Asimismo, se impulsarán medidas para favorecer la integración laboral de las personas transexuales y se evaluará la posibilidad de suministrar inhibidores hormonales. En todo caso, el proceso transexualizador no podría realizarse antes de los 18 años.
Respecto al anteproyecto de Ley de Protección contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, contempla dar cobertura legal al programa LGTB de la Comunidad de Madrid que pasará a llamarse LGTBI.
Hasta aquí la «información oficial» enviada por la Comunidad a los medios. Ahora analicemos un poco.
En primer lugar, se dice que se consultará con especialistas y colectivos implicados, lo que nos parece muy bien, pero si hay que consultarles ¿por qué no se ha hecho antes de aprobar nada? ¿Por qué da la sensación de que Cifuentes ha querido anotarse un tanto electoral y que lo importante es el anuncio y no el contenido? Además. le recordamos que en el año 2010 el PP votó en contra de la Ley Integral de Transexualidad en Madrid y que hace tan sólo unos meses volvió a votar en contra, tras haber anunciado previamente que iban a votar a favor. ¿Qué ha pasado entonces para un cambio tan radical? Ah, claro. Que hay elecciones.
Recordemos también que el 18 de mayo de 2013, Ana Camins, diputada del PP, afirmaba que «la legislación vigente garantiza la atención a la diversidad y la aceptación a las diferencias y establece todos los mecanismos sancionadores necesarios para prevenir y erradicar el acoso escolar de cualquier tipo. ¿Qué ha pasado entonces para un cambio tan radical? Ah claro. Que hay elecciones.
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Y oye, que si hay un cambio de rumbo en el Partido Popular, bienvenido sea, pero mientras tengamos como ministro a Jorge Fernández Diaz, que piensa que la supervivencia de la especie no está garantizada por el matrimonio homosexual, todo esto se nos antoja una pantomima. Normal. Hay elecciones.









