«Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?«. Esa frase, pronunciada por el Papa Francisco Abracitos hace un tiempo, hizo que muchos pensaran que el actual jefe de la Iglesia Católica era un revolucionario pro-marica que ríete tú de Rubén Lodi.
RECREACIÓN: Rubén Lodi en un almuerzo de la FELGTB
Pero resulta que al final el Papa Abracitos sí es quién para juzgar al marica que busca al Señor (yo conozco a unos cuantos maricas que buscan Señores, no sé qué ha de tener un señor en particular para que el Papa te quiera) y tiene buena voluntad, porque a los franceses les ha quedado claro que el embajador propuesto por François Hollande se va a quedar en las tierras de los brioches. Por maricón.
Lauren Stefanini es uno de los hombres de confianza de Hollande y fue propuesto en enero como embajador francés en El Vaticano porque, según el presi de la república vecina, Stefanini es uno de sus mejores diplomáticos. Da la casualidad (o causalidad, que también nos vale) de que Stefanini es gay; y según parece ése es el motivo por el que en casa de Francisco aún no han aceptado sus credenciales.
Generalmente ese proceso, el de aceptar un embajador, suele tardar unas seis semanas; y como El Vaticano no rechaza a nadie directamente (porque son así de valientes estos romanos) se aplica la misma ley que en Grindr: No responder también es una respuesta. Vamos, que después de casi tres meses esperando a que digan algo, a Hollande ya le ha quedado claro que en El Vaticano no quieren a su gay como embajador.
RECREACIÓN: Stefanini esperando un Woof desde El Vaticano
Lo peor de todo es que una fuente interna del Vaticano (entendemos fuente como persona que da una información, no como chorro de agua que en El Vaticano hay muchos) ha declarado al periódico Le Journal du Dimanche que la decisión de dejar a Stefanini esperando con las maletas hechas en el Charles de Gaulle ha sido del propio Papa Francisco.
Si es que es un cielo de hombre y de Papa y de todo. Querido Francisco, para querenos así mejor no nos quieras nada; no seas como esos chulos de Grindr que te ríen las gracias pero nunca te dan rabo. No juegues con nuestras ilusiones.
Eres mala, maricón.












