¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! ¡El Papa Francisco es súper guay, tía! ¿Por qué te digo esto? Jo tía, porque el sábado pasado se reunió en el Vaticano con un hombre transexual de Plasencia y le dijo que en la Iglesia Católica cabemos todos. ¡Hasta nosotros!
Estoy Bailando: The Catholic Church Party
Diego Neria nació hace 48 años en Plasencia en el seno de una familia católica y muy practicante, de esas que van siempre a misa, se llevan súper bien con el cura y tienen hasta un hueco en el paso de Semana Santa. Pero últimamente Diego no lo estaba pasando especialmente bien. Diego se fue un tiempo a Madrid y volvió hace poco a su pueblo, y su entorno no fue especialmente amable con él. «¿Cómo te atreves a entrar aquí con tu condición? No eres digno» le dijeron una vez en la iglesia. «Eres la hija del diablo» le dijo una vez un sacerdote.
Y es que Diego nació mujer.
Diego Neria (Foto de Andy Solé para Hoy Extremadura)
Su familia le apoyó siempre y tanto sus padres como su hermana le protegieron durante años, pero no se reasignó el sexo hasta que cumplió los 40 años porque su madre le pidió que no se operara hasta que ella hubiera fallecido. Y aunque Diego por fin había conseguido conciliar su aspecto físico con lo que sentía en su interior, seguía habiendo algo que fallaba. Y es que para una persona tan religiosa como él el rechazo que sentía en la congregación le partía en dos.
Así que un día Diego se sentó y escribió una carta al Papa Francisco que llegó al Vaticano con ayuda del propio obispo de Plasencia. Como el propio Diego explica, tenía la sensación de que este Papa (por todas las declaraciones que había hecho) le escucharía. Y le escuchó. Primero le llamó por teléfono para decirle que había leído su carta y le había «llegado al alma«.
Y luego le volvió a llamar para comunicarle a Diego para darle fecha y recibirle en el Vaticano.
Y fue el pasado sábado cuando Diego y su prometida se plantaron en la casa del Papa (Haus of Papa) y Diego no dudó en preguntarle si en la casa de Dios había sitio para él. ¿Y qué le dijo Francisco? Nada de nada. Sobraban las palabras. Le dio un abrazo.
Si no te has echado a llorar de la emoción… Pues chica, es normal. Pero te puedes leer la crónica del encuentro que hacen en el diario Hoy de Extremadura que parece el guión de uno de los dramas habituales en Hay Una Cosa Que Te Quiero Decir.
Querida amiga lectora de esta web (tan tuya, tan nuestra, tan de todos), nosotros nos alegramos mucho por Diego. Y nos alegramos aún más de que el Papa Francisco (sin equis ni uve ni palito) se sensibilice con una persona del colectivo transexual; que no nos cansaremos nunca de decir que son la parte más débil del colectivo LGTBQWERTY.
Lo cierto es que a mí, personalmente, no me sorprende que Paco se muestre tan cercano y le dé a Diego la oportunidad de explicarle de primera mano cuáles son sus temores e inquietudes dentro de la Iglesia Católica. Ya dijo hace tiempo lo de que quién era él para juzgar a los homosexuales, que son personas maravillosas y tiene muchos amigos gays. Eso sí, a los homosexuales que buscaran a Dios y tuvieran buena voluntad.
A los homosexuales que no buscamos a Dios que nos den por saco. Y, por supuesto, que ni se nos ocurra casarnos.
Porque Francisco es muy guay y tal y todo lo que Diego quiera (que oye, aquí cada uno que crea en lo que le dé la gana mientras deje en paz a los demás), pero no olvidemos que no hace mucho este mismo Papa que es tan guay y abraza a transexuales denunció la «nueva colonización que trata de destruir a la familia«, haciendo un llamamiento a luchar contra los que pretenden «redefinir la propia institución del matrimonio, por el relativismo, por la cultura de lo efímero, por una falta de apertura a la vida«.
De hecho, no deja de ser curioso que, con lo guay que parece ser, el Papa abracitos le dijera a los filipinos que «proclamen la belleza y verdad del mensaje cristiano a una sociedad que está tentada por presentaciones confusas de la sexualidad, el matrimonio y la familia«.
Ay, Diego; no queremos chafarte la ilusión porque que a ti te abrace el Papa es como si a mí me abraza Kylie. Pero ¿no te sientes un poco engañado? En fin, mira el lado bueno: te vas a casar con una mujer. Si te fueras a casar con un hombre a lo mejor en vez de un abrazo te habría dado una patada.

















