En el Vaticano está la cosa revolucionada últimamente y todo por culpa del Papa Francisco, que ya sabéis que desde que llegó a lo más alto de la clasificación del Candy Crush jerarquía católica no para de dar titulares que ponen de los nervios a Rouco Varela.
El Joven Rouco cada vez que Francisco habla
Ya hace unos meses desde que el amigo Francisco hacía temblar a más de uno diciendo aquello de que «Si una persona es gay y busca a Dios… ¿Quién soy yo para juzgarle?«, que es la forma en que las Flos Mariae los católicos cantan el «A Quién Le Importa» de Alaska; y ahora se ha reunido unos días con un montón de obispos en una conferencia en la que han hablado sobre la familia contemporánea. Es decir: un montón de tíos que han jurado voto de castidad (el juramento más inútil desde que Rose le juró a Jack que nunca se soltaría de él) decidiendo sobre qué familias son buenas y cuáles son malas.
Pues para sorpresa de todos en el texto que se ha hecho público (que aún no es el definitivo, pero no se espera que haya muchos cambios cuando se publique de forma oficial) los obispos han dicho que ya es hora de que la Iglesia reconozca los «dones y cualidades» con los que los homosexuales pueden contribuir a la causa católica y que además hay que cederles un «espacio fraternal» sin que eso implique pasarse por el forro de la sotana la doctrina católica.
«Dones y cualidades»: explicación literal
«¿Somos capaces de dar la bienvenida a estas personas, garantizándoles un espacio en nuestras comunidades? A veces los homosexuales desean encontrar una Iglesia que les ofrezca un hogar acogedor«, dice el texto que se llama Felatio Relatio, que es un intento de la Iglesia por relajar la raja de todas las comunidades cristianas que ven cómo nuestros derechos cada día reciben más protección y reconocimiento y empiezan a temerse lo peor. Y por «lo peor» me refiero a que nos vamos a casar todos con todos, nos vamos a comer a todos sus hijos y vamos a quemar Iglesias con heterosexuales dentro (que es, por otra parte, el sueño de cualquier homosexual de bien).
Un cura fieramente heterosexual descubriendo nuestros planes
Eso sí, no te vayas a pensar que en unos años vas a poder casarte vestida de blanco (y con barba) en la Iglesia de tu barrio. Que una cosa es que el Vaticano hable de algunos «aspectos positivos de las uniones civiles y la convivencia» (sea homosexual o heterosexual) y otra muy diferente es que les parezca bien el matrimonio igualitario. «Las relaciones homosexuales comprometidas no pueden considerarse en el mismo nivel que el matrimonio entre un hombre y una mujer«.
La Drag de turno intentando casarse en una Iglesia
Lo de siempre, pero más fino todo. En la redacción ya estamos preparando el gazpacho con ansiolíticos para invitar a Rouco a tomar un refrigerio un día de estos ahora que le han se ha jubilado.









