Hace unos días te explicábamos el problema que Sister Roma y otras drags americanas se estaban encontrando al entrar en Facebook: les habían robado las vidas del Candy Crush borrado los perfiles y los mensajes porque no tenían puesto su nombre real.
Según las normas de Facebook, todo el mundo ha de poner su nombre real en su perfil; y en el caso de ser un artista o una persona que quiera utilizar otra identidad te obligan a crearte una página de fans. ¿El problema? Que muchos artistas, como las Drag Queens, son conocidas entre sus fans y amigos por su nombre artístico y se comunican con ellos a través de esos perfiles; y todos sabemos que las páginas de fans no tienen el mismo alcance que una publicación en tu estado.
Por ponerte un ejemplo: Todos conocemos a Supremme De Luxe y muchos la tenemos como amiga en Facebook. Y es con ese nombre con el que la recordamos y es el que utilizamos para dirigirnos a ella cuando queremos decirle algo. Porque no es sólo un personaje de ficción, Supremme es en cierta manera parte de nuestras vidas. Si Supremme no puede utilizar su nombre artístico en su perfil, tendrá que poner su nombre real (que es muy mono pero no es ni de lejos tan divino) provocando que mucha gente no sepa quién es; o centrar su comunicación en su página de fans, que no tiene el mismo impacto.
¿Qué busca Facebook con este movimiento? Pues probablemente recaudar dinero haciendo que pagues publicidad para que tu página de fans llegue a más gente; aunque lo están encontrando es un cabreo de padre y muy señor mío con los transformistas americanos.
Sister Roma arrejuntó a un montón de travestis de San Francisco y se fueron a las oficinas de Facebook para discutir el tema. Y no sirvió de nada. Andrew Souvall, el portavoz de Faceboook, declaró que aunque la conversación había sido muy fructífera y les había encantado, «les hemos explicado cómo nuestras normas ayudan a prevenir un mal comportamiento y crean un ambiente más sano y responsable«. Para que las drags no se fueran de Facebook con las manos vacías, Souvall les prometió que les regalarían unas chapas reinstaurarían los cientos de perfiles LGTB que se habían suspendido durante 2 semanas para que sus propietarios tuvieran la oportunidad de poner su nombre real o convertirlo en una página de fans.
A Sister Roma le toca el coño lo que le han dicho en Facebook: «Básicamente nos han ofrecido devolvernos los perfiles para que nos los puedan suspender otra vez dentro de dos semanas; exigiendo que aceptemos su política injusta y discriminatoria o nos los quiten otra vez. Es totalmente inaceptable.«
Desde Facebook han dicho que volverán a reunirse con miembros del colectivo LGTB para intentar encontrar una solución al problema, pero no parece que la cosa vaya a mejorar. Lo curioso del caso es que nadie en Facebook parece haberse dado cuenta de que hay cientos de artistas, actores y actrices, cantantes, modelos, escritores… que no utilizan su nombre real en sus perfiles, el nombre que aparece en su D.N.I. , que es el que obligan a todo el mundo a poner en su perfil.
¿Le cerrarían el perfil a Lady Gaga si decide abrirse una cuenta con ese nombre y no con el de Stefani Joanne Angelina Germanotta? ¿O a Joaquin Phoenix si no pone que su nombre real es Joaquin Rafael Bottom? ¿Tendrían cojones de cerrárselo a Ilyena Lydia Vasilievna Mironov si se atreve a poner «Helen Mirren»?
Algo huele mal en Facebook.
Mientras tanto, en España, son muchas las travestis (como la ya mencionada Supremme) que vivieron este drama en su día. Y Facebook no les ha recibido para hablar del tema.
Está claro lo que necesitamos:















