Los grupos LGTB acusan a McCrory de querer aprovecharse de un agujero legal para robar las elecciones y seguir siendo gobernador.
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Seguramente a ti este señor te da absolutamente igual, pero yo estoy fascinado con él. Además nunca pierdo la oportunidad de reutilizar esta foto:
Pat McCrory, gobernador de Carolina del Norte que implantó la HB2, a.k.a. La Ley de los Lavabos. Esa ley, entre otras muchas discriminaciones al colectivo LGTB (básicamente, legalizaba la homofobia), obliga a las personas trans a utilizar el baño correspondiente a su sexo biológico y no el del género con el que se identificaban. Esa ley, además, ha provocado unas pérdidas económicas para el estado que se estiman en cerca de 500 millones de dólares por los eventos y negocios que se han marchado del estado. Y le está costando al contribuyente medio millón de dólares en gastos de defensa legal que McCrory sacó de un fondo reservado para desastres naturales.
Pues McCrory perdió las elecciones del pasado 9 de noviembre en favor del demócrata Roy Cooper, firme defensor de los derechos LGTB. Pero a pesar de haber perdido, podría volver a ser gobernador del estado gracias a un agujero legal.
Resulta que según la legislación de Carolina del Norte, si unas elecciones y el proceso electoral son cuestionados por uno de los candidatos, el tema podría acabar resolviéndose mediante un voto de los legisladores estatales. En este caso, los legisladores son republicanos (porque son los que ganaron las anteriores elecciones).
¿Y qué ha hecho McCrory? Pues en vista de que su derrota es más que evidente, ha cuestionado las elecciones y el proceso electoral.
Aunque varios de los abogados que monitorizaron las elecciones aseguran que la queja de McCrory es estúpida, poco fundamentada y difamatoria; el gobernador saliente (o entrante, ya veremos) ha impugnado los resultados electorales en más de la mitad de los condados del estado.
Aunque los colegios electorales niegan tajantemente las acusaciones de fraude que McCrory ha dejado caer, si la cosa prospera podría forzar a la cámara legislativa a votar qué candidato ha ganado realmente las elecciones; y evidentemente ganaría él. Lo peor es que esa decisión no admitiría apelaciones ni podría llevarse ante un juzgado.
Los demócratas y los grupos de derechos LGTB están cabreadísimos porque es evidente que lo que McCrory y los republicanos están intentando es robar las elecciones.
Esperemos, por el bien de los habitantes de Carolina del Norte cuyo gentilicio desconozco, que la cosa no prospere. Porque teniendo en cuenta que en su momento los republicanos tardaron sólo 12 horas en aprobar la HB2, a la hora de elegir a SU gobernador seguro que se dan mucha más prisa.
[divider]Fuente: Pink News[/divider]












