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Los alumnos del instituto Samuel Gili i Gaya de Lleida protestan por un profesor que dijo que «la homosexualidad es antinatural».
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Desde las organizaciones LGTB exigen a la Generalitat que aplique de una vez la Ley contra la Homofobia aprobada en 2014.
Estaban el otro día los alumnos de 4º de ESO del instituto Samuel Gili i Gaya (os prometemos que no nos hemos inventado el -adecuadísimo- nombre) en clase de filosofía cuando a la pregunta de una alumna el profesor les dijo que «ser homosexual es antinatural, es como un cojo o un tuerto, es inexplicable.»
Un alumno se encaró con el profesor reprobándole lo que acababa de decir y como el hombre seguía erre que erre el chaval se levantó y se fue de la clase; y los demás no tardaron en seguirle. Dos alumnas fueron a hablar con la dirección del centro para explicarles lo que había pasado y aunque no sabemos qué respondieron sí que sabemos que esta mañana los alumnos se han plantado en el patio del centro a protestar con carteles que dicen «Love is love«, «Gili Gay(a): El armario es para la ropa» o nuestro favorito: «Follamos como queremos«.
El profesor no ha aparecido hoy por el instituto y desde el Departament de Ensenyament han dicho que las palabras del docente fueron «reprobables y poco afortunadas«. Además han dicho que mediarán entre el profesor y los alumnos para tratar de reconducir la situación. Que tu imagínate que un profesor dice en clase que los negros o los moros son «antinaturales» porque son «inferiores» y que «es inexplicable» que no sean blancos. ¿Tú crees que la Generalitat diría que sus palabras son «poco afortunadas«?

Pues resulta que la Generalitat tiene una ley, la 11/2014, que castiga este tipo de discursos de odio. Porque sí, David Bravo, decirle a un grupo de estudiantes que la homosexualidad es antinatural no es una opinión, es un discurso de odio. Pero, como llevan tres años denunciando varias asociaciones LGTB, la ley no se aplica. Desde el Observatori Contra l’Homofòbia su presidente Eugeni Rodríguez (que se reunió hace unos días con Carles Puigdemont para hablar precisamente de por qué no se aplica la ley) ha dicho que este caso vuelve a evidenciar la falta de implantación de la ley y los consiguientes protocolos: «La Generalitat archiva muchos expedientes argumentando que no hay testigos. Pues bien, en este caso hay toda una clase para atestiguarlo.»
Por otro lado Abel Huete, vicepresidente de la asociación Colors de Ponent, espera que haya «una réplica a la altura de la gravedad de los hechos«. Pero algo nos dice que no será así. Tiempo al tiempo.
La parte buena de todo esto es ver a los alumnos, sea cual sea su orientación sexual o su identidad de género, levantarse, protestar y denunciar. Que es justo lo que tenemos que hacer todos en casos como éste.

Fuente | El Periódico











