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Lady Bunny está hasta la peluca de tanta pelea dentro del colectivo y tiene la solución perfecta: cancelemos el orgullo LGTB
El orgullo no te representa. La lucha de las personas trans no te representa. Un hombre en tanga no te representa. Una drag queen no te representa. Nada te representa. Además a veces las webs publican noticias que tampoco te representan y ni siquiera sabes por qué demonios hemos decidido publicarlas.
Las quejas, otra cosa que no te representa. Todo el día la gente quejándose ¡con lo bonito que es irse a la playa a hacerse fotos! Y míralos, ahí, quejándose. Sin disfrutar de la vida. Estar amargada, algo que tampoco te representa.
¿Y la bandera LGTB? ¿La bandera trans? ¿La bisexual? Tampoco te representa. Nada te representa nunca. Y encima a la bandera le faltan colores para representar a las personas negras y a las latinas y a las mestizas.
Pues Lady Bunny, una mítica drag queen americana (que tampoco te representa, por drag queen y por americana) tiene la solución: cancelemos el Orgullo LGTB.
¡Cancelemos el orgullo gay! Este año ¡peleémonos por la puta bandera! ¡Peleémonos por las palabras apropiadas para referirte a todo el mundo. Rechacemos a todas las personas que no quieran transicionar por su privilegio cisgénero. Peleémonos por el nombre de nuestra maldita comunidad. ¿Es gay? ¿Es LGTB? ¿LGTBQ? ¿LGTBQIA? ¿Hemos vuelto ya a lo de los dos espíritus? Hace poco vi una Y por ahí y no tengo ni idea de qué significa.
Admitamos de una vez que como comunidad nos odiamos los unos a los otros y somos demasiado desagradecidos para celebrar las libertades que celebramos una vez al año. Vamos a dividirnos entre osos, twinks, marimachos, afeminados, trans, activos, pasivos y aquellos que dicen que no tienen género para dividir aún más una comunidad ya de por si pequeña que no tiene derechos igualitarios en materia laboral o de acceso a la vivienda. ¡Y en algunos estados hasta nos prohíben usar el baño que elegimos!
Ése es un modo fenomenal de no conseguir nunca la igualdad de derechos. Reduzcámoslo todo hasta la más pequeña discusión que no significará nada dentro de seis meses o seis días. Si cogiéramos toda esa energía y esa rabia que vertemos en discutir sobre una variación de una bandera en una ciudad y la dirigiéramos hacia los que buscan la destrucción de nuestros derechos, mañana estaríamos dirigiendo el mundo y todos llevaríamos un pelazo estupendo.
Y en nuestro supremo hartazgo del que yo también soy culpable, intentemos recordar que hay miembros jóvenes de nuestra tribu que no han recibido otra cosa que mensajes destructivos por parte de sus compañeros de clase, sus iglesias o incluso de sus familias. ¿Necesitan nuestra ayuda? Necesitan ver grandes grupos de su propia tribu en un ambiente festivo para que no se sientan tan solos. Necesitan ver a gais, lesbianas, transexuales felices; ver a toda la gente del color del arcoiris queriéndose y apoyándose unos a otros de una vez.
¿Cómo va a querer esa juventud unirse a nuestra comunidad si ven la forma en que nos comportamos últimamente?
Fuente | World of Wonder









