- La directora de Igualdad de la Generalitat de Catalunya denuncia que los panfletos homófobos que Hazte Oír envió a los colegios son un «ataque» a los «derechos de las personas LGTBI».
Hace un par de semanas nos indignábamos como sólo los de Hazte Oír saben indignarse (es decir, mucho) cuando nos enteramos de que habían enviado a los colegios de toda España unos panfletos homófobos dirigidos a los directores de los centros educativos en los que «avisaban» del «peligro» que la educación en la diversidad sexual y de género suponía para los menores. Lo que ellos llaman «leyes de adoctrinamiento sexual«.
Para empezar, cristofrikis pesadas de Hazte Oír, es imposible «adoctrinar» sexualmente a alguien puesto que a nadie se le puede convertir en nada que no es. A vosotros os gusta perpetuar esa idea porque así podéis seguir defendiendo las abominables «terapias de conversión», pero no. No funcionan. Sólo provocan más daño psicológico; el mismo que sufren todas las personas que gracias a vuestra pesadez ocultan su verdadera orientación sexual o identidad de género a sus seres queridos.
Creednos, somos los primeros que desearíamos poder «adoctrinar» a según qué heteros para llevárnoslos al huerto pero no, la biología no funciona así.
La diferencia, eso sí, entre nuestra indignación y la de Hazte Oír es que nosotros sí teníamos un motivo para cabrearnos. Igual que se ha cabreado el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Catalunya, que acaba de denunciar el envío masivo de esos panfletos LGTBfóbicos a los colegios.
Mireia Mata, la Directora General de Igualdad, denuncia que se trata de un folletín «claramente discriminatorio que atenta contra los derechos humanos de las personas LGTBI«. Por eso exigen que «no se entregue al alumnado estos libros que la organización Hazte Oír les ha hecho llegar recientemente. En Cataluña no hay sitio para publicaciones que claramente agreden y discriminan a las personas por su condición sexual«.
Mata, además, recuerda que hay una ley en Cataluña, la famosa 11/2014, que garantiza los derechos del colectivo LGTBI y señala que el envío de ese panfleto «es una falta de respeto a los derechos humanos y a la diversidad sexual y de género, que vulnera el espíritu de esa Ley y podría ser constitutivo de una infracción«.
«Sólo la portada del libro, una foto de dos niños haciendo un saludo fascista de cara a una bandera del arcoiris es una señal de su contenido homófobo; un ataque que esta organización hace contra los derechos de las personas LGTBI, un hecho que el Gobierno de Cataluña no pasa por alto.»
Ahora, querida Mireia, además de la condena y la denuncia pública, llevadlos a los tribunales. Que aunque a algunos les joda, bastante hemos luchado para que se reconozca que la homofobia es un delito y tenemos las herramientas para que gente como ésta deje de difundir el odio y la discriminación sin sufrir las consecuencias.
Fuente | Generalitat de Catalunya












