• Túnez castiga la homosexualidad con hasta 3 años de prisión  y en los juicios se suele exigir un examen anal como “prueba” de culpabilidad de los acusados
  • El colegio de médicos tunecino rechaza esta práctica, aunque las asociaciones LGTB lo consideran un gesto insuficiente.

A principios de este mes el Consejo Nacional de la Orden Médica de Túnez emitió un comunicado en el que rechaza la práctica de los test anales como método para “probar” la homosexualidad de una persona y recordando a sus miembros que deben recordar a las personas sometidas a estos análisis que tienen derecho a negarse a que se los realicen.

Es un pequeño (muy pequeño, en realidad) paso en un país en el que la homosexualidad se castiga con penas de hasta tres años de cárcel y a menudo se acompaña de multas y penas de exilio.

Ya os podéis imaginar en qué consiste la prueba, que parte de un prejuicio tan grande como que se van a encontrar pruebas de coito en el ano de cualquier persona homosexual. Los que han tenido que pasar por ella la recuerdan como dolorosa y que se sintieron violados y tratados como animales. El comité de Naciones Unidas para la Prevención de la Tortura también considera que, aparte de no tener base científica, estas pruebas son una forma de tortura humillante, injustificada e inhumana. Túnez forma parte de los países en los que los jueces piden de forma casi sistemática que se apliquen los tests anales a los detenidos “acusados” de ser homosexuales.

Países que suelen exigir exámenes anales (Fuente: HRW)

Humans Right Watch (HRW) y la organización LGBT tunecina Shams, dicen que este comunicado del colegio de médicos es un gesto valiente por su parte, pero que no es suficiente. Piden que, mientras no se despenalice la homosexualidad, el Colegio amenace con sanciones a los doctores que realicen estos exámenes, que la policía deje de solicitar que se realicen y que los tribunales dejen de admitirlos como prueba.

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Desde Shams también recuerdan que este comunicado del Colegio de médicos no hace más que aplicar la legislación que ya está en vigor, que teóricamente permite a los detenidos negarse a que les realicen los exámenes. En la práctica, hay muchos relatos de personas que fueron torturadas por la policía cuando se negaron, o que dieron su permiso porque no conocían sus derechos.

Así que, por desgracia, no tenemos motivos para alegrarnos demasiado ni para sacar una de nuestras rondas de aplausos con confetti para celebrarlo. Túnez nos lo venden como un paraíso turístico a pocas horas de avión desde España con precios baratos, buena comida, playas y muchas ruinas que visitar para las maricultas. Todo eso es cierto, pero también lo es que mucha mari desprecoupada se va para allá pensando sobre todo en los chulazos más bien homófilos o en los resorts de lujo con parties para occidentales pensando que es un país en el que no pasa nada por ser homosexual, y lo sentimos, caris, pero sí que pasa. De hecho, hace poco las autoridades han encarcelado a un conocido cineasta y a su novio después de admitir que tenían relaciones sexuales consentidas y de que hayan tenido que pasar por el aberrante proceso de sufrir un examen anal.

Fuente | Le Monde Afrique