Sabemos que es una de vuestras fantasías más recurrentes. Coño, y la mía. El otro día le dije a un amigo que me pasara el número de su fisio que está muy bueno y solté un «y ojalá me la chupe». Pero en la vida real, amiga, hay que tener cuidado con lo de cumplir las fantasías. Porque no siempre son legales.
Nos trasladamos a Allentown, Estados Unidos, donde un chico de 18 años fue el pasado septiembre a darse un masaje al spa Kneading Hands. No era su primera vez, ya había estado en el spa un mes antes y esa vez fue una masajista la que le hizo el masaje. Pero esta vez sería Christopher Atanazy, de 39 años, el encargado de relajar la musculatura del chico.

La cosa se puso un poco rara cuando el chaval le pidió a Atanazy que centrara el masaje en sus piernas y sus glúteos; cosa que llevó a Atanazy a creer que el chico quería marcha y acabo sobándole el paquete y sacándole el pito de los calzoncillos. El chaval declaró después a la policía que en ese momento se quedó «en shock, asustado y sin saber qué hacer«. El shock fue a más, suponemos, cuando Atanazy se agachó y se metió el pene en la boca. Ahí fue cuando el chico le dijo que parara, se fue y llamó a un familiar y a la policía. El chico lo dejó claro: no quería que eso ocurriera y nunca dio permiso a Atanazy para que se la chupara.
Así que ¿de qué estamos hablando? Exacto: de una agresión sexual.
El caso es que Atanazy fue detenido por la policía y confesó que sí, que lo había hecho. Y finalmente el masajista ha sido condenado por haber cometido un asalto menor y un «acto lascivo» a 3 años de libertad condicional, se le prohíbe volver a trabajar como masajista y tendrá que pagar una multa de 500 dólares. Los cargos más graves, como el de asalto sexual, fueron desestimados.
Moraleja: Amigas masajistas de Grindr (que sois como trescientos millones), aclarad bien qué servicios ofrecéis antes de agenciaros un cliente que luego no queremos malos rollos.
P.D.: Hay un dato en la fuente original de la noticia que nos ha dejado un poco locos y nos ha cabreado bastante, la verdad. Y es que en una parte del texto aclaran que cuando el masajista habló con la policía «le dijo a la policía que era VIH positivo«. Y digo yo ¿a mí qué coño importa? ¿Aporta algo a la noticia? Luego que si nos ponemos pesados con el tema, pero tela ¿eh? Tela. Porque antes de que se conociera la sentencia se publicó la noticia «Masajista seropositivo asalta sexualmente a un hombre«. Tócate los huevos, mariloles.
Fuente | The Morning Call











