Imagínate que eres mujer (biológica y heterosexual, no empecemos ya a agobiarnos) y recibes una solicitud de amistad en Facebook de un chico muy mono. Pues tú le agregas y charlas con él y todo es maravilloso y os hacéis amigos y os enviáis vidas del Candy Crush. Todo parece normal porque Kye conoce a tu amiga Gayle, que es majísima y te llevas súper bien con ella.
Tu amiga Gayle, una chica normal en una edad especial y fantasía en el pelo
Él, que se llama Kye Fortune, entonces te hace una confesión: no hace mucho tuvo un accidente de tráfico y está en el hospital. Además a raíz del accidente los doctores le econtraron un tumor cerebral y le operaron; dejándole una cicatriz muy fea. Tú te enterneces y estás tan enchochada con lo que te cuenta Kye que no te importa no poder ir a verle al hospital porque te dice que está fatal de lo suyo y cuando hablas con él por teléfono hasta te gusta su voz de pito, que te dice que es así porque era descendiente de filipinos y asiáticos.
Lo tuyo con Kye se pone serio y se lo cuentas a tu amiga Gayle Newland, que te dice que Kye es un tío maravilloso que lo está pasando mal y te anima a seguir conociéndole.
La historia de amor con Kye va viento en popa a toda vela, te dice que le estás ayudando mogollón a superar su estado actual y que lo de haberos conocido es una señal de los cielos y que os tenéis que casar y tener hijos. Pero claro, no te vas a casar sin verle en persona, así que al final decidís quedar para conoceros. A él le da un poco de vergüenza que le veas por lo de la cicatriz y porque la operación le afectó a los nervios y camina un poco raro. Por eso te cita en una habitación de hotel y te pide que te tapes los ojos porque prefiere que no le veas.
Y tú, que eres tonta, vas y lo haces.
Cuando llegas a la habitación de hotel Kye está en el baño y hasta que no se asegura de que no ves nada no sale. Pero en cuanto lo hace la pasión se desata y tú te vuelves loca y Kye te da lo tuyo y lo de tu prima. Cuando acaba Kye se vuelve al hospital (uno privado en el que ha pedido el alta voluntaria) y tú te quedas en la habitación toda satisfecha y sin ver un pijo porque no te has quitado el antifaz.
Te gustó tanto el primer encuentro que quedas con Kye cuatro veces más. Hasta quedas en tu casa. Que no sabemos cómo consiguió que aún estando en tu casa continuara con lo del antifaz, pero lo hiciste. Al final tú no le ves futuro a la relación y un día le escribes y le dices que es mejor dejarlo, pero él te dice que no lo hagas por favor, que se suicida.
Te explica, además, que su madre de acogida acaba de morir y está convencido de que su padre ha tenido algo que ver y que necesita verte. Así que le invitas a tu casa y, cómo no, acabáis dale que te pego otra vez (pero tú siempre con la venda puesta). Pero mientras Kye está dentro de ti a ti se te va una mano a su cabeza porque no las tienes todas contigo y se te enreda con algo que no te cuadra. «Yo estaba sentada en la cama, él estaba de pie. Algo en mi cabeza me decía ‘¡Quítate el antifaz! ¡Quítatelo!‘»
Y lo haces. Te quitas el antifaz. Y el que está de pie delante de ti no es Kye y su cicatriz y su forma rara de andar, sino tu amiga Gayle con un bañador y un montón de vendas para que no se le noten los pechos, un gorro para taparse el pelo y con un pene de plástico entre las piernas.
«No podía creer que una persona quisiera hacerme algo así a mí… Estos dos últimos años ellos [Gayle y Kye que por si no lo has pillado eran la misma persona] han inventado todo este mundo a mi alrededor. Él… Gayle… me tomaron el pelo«.
Toda esta historia la has podido leer en plan risas y jolgorio (aunque realmente no tiene gracia pero qué paranormal es todo) o la has podido leer como si fuera un episodio de Ley y Orden. Pues es más bien eso porque:
Tras una discusión con Gayle, la víctima (cuya identidad no se conoce) intentó llamar a la policía pero Gayle no le dejó. Finalmente consiguió salir del piso. Esa misma tarde la policía acudió a una llamada de socorro porque una chica se había tirado de un puente: era Gayle. Y llevaba el bañador, las vendas y un gorro de lana. Tres días después la víctima denuncia a Gayle por lo ocurrido y la chica es detenida, pero se negó a ofrecer su versión.
El juicio contra Gayle ha comenzado en los juzgados de Chester, cerca de Liverpool; y la chica se declara inocente de los cargos. Asegura que la víctima era plenamente consciente de que estaba en la cama con una mujer y que simplemente estaban jugando la fantasía de que ella era Kye. El fiscal del caso, Matthew Corbett-Jones, ha dicho durante el juicio que las circunstancias del caso son bastante increíbles, y que depende del jurado (formado por ocho mujeres y cuatro hombres) decidir si la víctima es realmente tan crédula e ingenua como para no haberse dado cuenta de que Kye no existía.
Fuente | The Mirror















